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UPN se ha vuelto a colocar en el ojo del huracán, si no es el huracán mismo. El voto en contra de la reforma laboral de dos diputados del partido, saltándose las directrices de la dirección, ha removido el tablero político de la Comunidad Foral. En este reportaje preguntamos a dos históricos políticos navarros, Jaime Ignacio del Burgo y Patxi Zabaleta, así como al que fuera rector de la UPV, Pello Salaburu, las consecuencias de la rebeldía de Sergio Sayas y de Carlos García Adanero en tres ámbitos: en el seno de UPN; en la alcaldía de Pamplona, en manos de Enrique Maya, del partido regionalista; y en el Gobierno foral, con María Chivite al frente (PSN), quien gobierna con el apoyo de Geroa Bai y Podemos, y el dejar hacer de EH Bildu.
Del Burgo es un profundo conocedor de las aguas revueltas por las que cíclicamente atraviesa la comunidad vecina. En 2008, tras la ruptura del pacto entre UPN y el PP, abandonó el partido regionalista para refundar el PP navarro. Del Burgo asegura que la crisis de UPN ya está servida, aunque señala que es pronto para hablar de una escisión. En opinión de Del Burgo, el apoyo a Sánchez no ha sido entendido «por un buen número de militantes de UPN y por supuesto por los votantes». Critica que la decisión de la dirección del partido regionalista de votar a favor «se justificó por sentido de Estado», pero subraya que sus dirigentes no quisieron revelar a los dos diputados el contenido del acuerdo con el PSOE. «El ocultismo no es propio de un partido democrático. Hay quienes en el seno de UPN abogan por su conversión en una formación nacionalista navarra para jugar el mismo papel que el PNV en Euskadi». En este sentido, afirma que Sayas y García Adanero fueron congruentes con la razón de ser de UPN: «La defensa de la identidad de Navarra y de su vocación española».
El torbellino provocado por la crisis de UPN ha enrarecido el ambiente en el Ayuntamiento de Pamplona. Enrique Maya se hizo con el cargo en 2019 gracias a los trece concejales de Navarra Suma (UPN, PP y Cs), y a que los cinco del PSN votaron a su candidato. Si los socialistas hubieran unido sus cinco votos a los siete de EH Bildu y a los dos Geroa Bai, habría repetido como alcalde Joseba Asiron (EH Bildu). Del Burgo señala que «nadie sabe lo que va a ocurrir, por más que el alcalde pidiera perdón por la indisciplina de los diputados».
En consecuencia, subraya que es imprescindible «evitar que Navarra Suma se desintegre. La división en tres o cuatro partidos sería el mayor triunfo de la izquierda y del independentismo».
Jaime I. del Burgo
Expresidente PP
Otro de los históricos pesos pesados de la política navarra es Patxi Zabaleta. Fundador de Aralar tras su paso crítico por HB, fue candidato a la presidencia del Gobierno foral por la coalición Nafarroa Bai (Aralar, EA, Batzarre, PNV). Con esta amplia trayectoria a su espalda, considera que la actuación de García Adanero y Sayas refleja la renovación de una nueva «crisis endémica en la derecha navarrista». Zabaleta recuerda los antecedentes de la desaparición de UCD, la expulsión del diputado Santiago Cervera o la salida de la senadora Amelia Salanueva. Pese a ello, señala que no habrá escisión, pero añade que sí se ha dificultado la puesta en marcha de una nueva fórmula para las elecciones generales «en la que UPN tratará de no quedarse sola».
Respecto al Ayuntamiento de Pamplona, considera que Maya seguirá como alcalde a pesar de haber sido reprobado por proferir declaraciones xenófobas.
Patxi Zabaleta
Fundador de Aralar
El fundador de Aralar sí considera que el 'tsunami' provocado por la votación en el Congreso afectará al Gobierno de Navarra. Zabaleta considera que «la coalición PSN-Geroa Bai, con apoyo externo de EH Bildu, sale seriamente dañada». «Las desavenencias más profundas –dice– consisten en que el PSOE, como fuerza bisagra, se ve abocado a tener que optar entre ser segundón de UPN o pactar con la izquierda abertzale».
Pello Salaburu, navarro de Arizkun, fue rector de la UPV (1996-2000) y, aunque ya jubilado y residente en Leioa, sigue de cerca la actualidad de la Comunidad Foral. Coincide con Del Burgo y con Zabaleta en que la rebelión de los dos diputados ha provocado una crisis en UPN, aunque matiza que la escisión supondría un salto cualitativo mayor.
En opinión de Salaburu, durante los últimos años UPN «ha ido desdibujando los rasgos de su ideología». «Sus militantes y votantes apenas pueden diferenciar hoy en día entre esa histórica derecha navarra, profundamente foral, y esa otra derecha uniforme, sin agenda navarra, y cada vez más representada en los marcos mentales de Ayuso y Vox; de ahí beben ahora los votantes de a pie de UPN, alimentados de 'antisanchismo' por las voces de la única derecha que suena: la estatal», asegura.
Pello Salaburu
Exrector de la UPV
Desde esa perspectiva, Salaburu considera que Sayas y García Adanero han sido coherentes. «La derecha española siempre ha dicho 'no' a la reforma laboral. ¿Por qué razón iban a votar que sí? Lo esperable, y lo que levanta el aplauso entre sus bases es el 'no'. Han votado lo que sus compañeros ideológicos de bancada, sabiendo que gran parte de los militantes de UPN estaban mucho más cerca de ellos que de un Esparza contaminado por su necesidad de acuerdos con un PSN apoyado, para colmo, por el nacionalismo y por Bildu».
Respecto a los daños colaterales, no cree que afecte al Gobierno foral. «Frente a una derecha que se siente más navarra cuanto más antivasca, parece que el Ejecutivo de coalición y sus apoyos representan mucho mejor a una sociedad navarra plural».
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Ángel López | San Sebastián e Izania Ollo | San Sebastián
Fermín Apezteguia y Josemi Benítez
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