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Aquella mañana del 8 de febrero de 2003 era sábado -como hoy- y Denis Itxaso arbitraba como linier un partido de regional en Lesaka. Cuando ... terminó el encuentro, ya en los vestuarios, a Itxaso se le desencajó por completo el semblante. Un amigo le llamaba por teléfono para informarle de que ETA había asesinado al jefe de la Policía Municipal de Andoain y militante socialista Joseba Pagazaurtundua. Mazazos como esos eran frecuentes para aquel joven socialista. Licenciado en Ciencias Políticas, se incorporó al PSE de la mano de su hermano, Bixen Itxaso, primer alcalde socialista de Pasaia de la historia, y procedente de Euskadiko Ezkerra. Itxaso ha heredado la pasión política de su hermano y de una familia de izquierdas; de hecho, entró en la actividad pública muy joven como concejal en este municipio en 2002. Su vinculación inicial con el partido fue como responsable de las relaciones con los medios de comunicación del entonces secretario general de Gipuzkoa, Manuel Huertas. Su aterrizaje en el consistorio de Pasaia era todo un símbolo de la época. Años duros de resistencia, amenazas de ETA, con plenos muy tensos y escoltas, que forman ya parte de su álbum vital, como el de sus compañeros socialistas vascos.
Itxaso nació en San Sebastián en 1975 y es, como una vez le definió Pasqual Maragall, «un socialista de ikastola». Estudiante de Pasaia Lizeoa, representa a esa nueva sociedad vasca que combina en su vida el euskera y el castellano con naturalidad y que ve compatible su identidad euskaldun con su compromiso con el Partido Socialista. Ligado a la cultura vasca, su perfil representa a una nueva generación con menos mochilas y menos prejuicios. Ha sido remero de bateles en San Pedro, miembro de un coro en Errenteria, tiene una pareja que es cardiólogo y es un fiel seguidor de la Real Sociedad. Durante cuatro temporadas fue juez de línea en Segunda División B.
En 2002 escribió junto con la entonces parlamentaria Gemma Zabaleta 'Con mano izquierda', un ensayo que proponía la búsqueda de una salida dialogada «al colapso vasco» que explorase la construcción de nuevos consensos políticos y contribuyese al final del terrorismo. A Itxaso le encanta la cocina, el monte, escuchar a Mikel Laboa o a Rufus Wainwrigthe, leer a Ramón Saizarbitoria y a Eduardo Mendoza, o coger setas en el Baztán. Le apasionan desde muy joven las noches electorales y se maneja con enorme soltura en las redes sociales. Suele decir que «en la política y en la vida siempre hay que correr riesgos». Hace pocas semanas su compañero de Diputación, el jeltzale Imanol Lasa, le ha regalado un libro de Antoni González-Rubí '¿Cómo gestionar las emociones en la política?' que le ha entusiasmado. Está de acuerdo en lo que señala el autor del ensayo. Que las emociones son parte natural del discurso público, que no hay que demonizarlas y que hay que saber entenderlas para poder cambiar la realidad social.
Itxaso, que en la pasada legislatura foral sostuvo algunas tensiones políticas con su socio jeltzale, ha mejorado en los últimos meses sus relaciones con el PNV y, en concreto, su entendimiento con el propio diputado general, Markel Olano.
Ahora le tocará defender los intereses del Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos en el País Vasco y sustituir a Jesús Loza -un veterano del socialismo alavés- al frente de la Delegación del Gobierno. Sobre todo tendrá que imprimir su sello personal a una figura institucional que el nacionalismo siempre ha visto con cierto desdén.
Como diputado foral de Cultura y Deportes de Gipuzkoa, ha puesto en marcha, entre otros proyectos, la Escuela de Cine Elías Querejeta en Tabakalera, ha apostado por la reforma de centro Koldo Mitxelena, ha impulsado la reconversión del Museo Naval en Euskal Itsas Museoa y ha apoyado el nuevo Festival Internacional Marítimo de Pasaia.
En la última legislatura, fue promotor de un reconocimiento a la librería Lagun, al cumplir 50 años de existencia, como símbolo de la resistencia democrática frente al terrorismo, así como de una exposición sobre las víctimas de ETA. Entonces, Itxaso consideró que «no debemos tener miedo a mirar de frente a nuestro oscuro pasado, hagámoslo con la cabeza y con el corazón». El futuro delegado es también uno de los responsables políticos encargados de realizar visitas guiadas en el Palacio Miramar en la exposición sobre la vida de Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA hace 25 años.
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