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En este tipo de eliminatorias nos pasa lo que le sucedía a Toshack precisamente en el Madrid. Tras un partido malo, pensaba en cambiar a ... todo el equipo; mediada la semana, ya sólo a medio; y, cuando llegaba el sábado, alineaba a «los mismos cabroXXX... de siempre». Tras la derrota en Anoeta por la mínima, con un carro de ocasiones pifiadas y la clásica actuación arbitral sibilina tan favorable al poderoso, la sensación era de que había cero opciones de acceder a la final. En este mes largo que ha pasado, hemos atisbado algunas posibilidades, escasas quizá, pero que están ahí. Hoy estamos más calientes que el palo de un churrero. Y cuando empiece el partido, volveremos a lanzarnos al móvil a ver qué hay disponible en Sevilla el día 26. Somos así.
No, el juego y la dinámica de la Real no invitan a pensar en gestas. El juego es plomizo, nulamente fluido y funciona a golpe de ingenio de Kubo, de robo de Zubimendi o de acto de pillería de Oyarzabal. Pero la calidad está ahí, latente. Falta encontrar el escenario y las condiciones idóneas para que vuelva a florecer –ha habido partidos y ratos esta temporada-. Hoy es el día. La del martes en Chamartín es la noche. Todo está previsto para que el Madrid pase a esa final. Es lo que todos quieren para el 'business', los 'shares', los petrodólares futuros…Pero una aldea de bravos guipuzcoanos está de nuevo dispuesta a romperles el juguete. Como en 1988. Como en 2020. ¿Por qué no?
Seamos sinceros. Está todo en contra. Hay que ganar por más de un gol al campeón de Liga y Champions. Además, a Mbappé, el mejor jugador del mundo, se le están cayendo los goles de los bolsillos ahora, la Real no está para grandes alardes y si les sale la noche torcida, siempre está el colegiado para sacarles del apuro, en este caso el otrora culturista y participante en concursos televisivos Alberola. Pero el fútbol no tiene lógica. Por eso nos gusta.
Es curioso. Al Madrid le están beneficiando como toda la vida. Fue palmario en el partido de ida de Anoeta con la irritante performance de Sánchez Martínez, alias 'Manolete', y en el choque del pasado sábado ante el Leganés, que fue un escándalo. Pero el club blanco ha perdido la discreción, la elegancia y hasta el señorío para llevarlo con naturalidad. Trasladan que son perseguidos por los árbitros, dedican un vídeo ominoso a cada uno, que emiten en su canal, para condicionarle antes de los partidos. Publicaron un comunicado de denuncia lamentable, amenazaron a través de su entrenador con no presentarse a los partidos si no les dejaban descansar un mínimo de 72 horas (no lo van a cumplir). No acudió nadie a la gala del Balón de Oro porque no se lo daban a su mimado crack. Lejos de condenar, parecen alentar los irrespetuosos comportamientos de jugadores como Vinícius o Bellingham...Al estilo Rajoy con Bárcenas, 'Sé fuerte, Alberola'. Lo normal es que no te necesiten.
Vísperas de nada, noches de mucho. Volteamos el refranero. Es difícil. Casi imposible. Pero pobre del que quiera quitarnos la ilusión. ¿Y si sí?
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