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La noche de semifinales de Copa no solo se vivió ayer con intensidad en el Santiago Bernabéu. A exactamente 444 kilómetros de distancia, un centenar de aficionados txuri-urdin vivieron una montaña rusa de emociones con el partido en el DV Arena, con máxima tensión, pero con el anhelo de volver a hacer historia.
El programa Goazen Reala!, conducido por Iris Moreno y Ángel López, arrancó calentando motores con conexiones en directo desde Madrid con nuestros enviados especiales Maite Jiménez y Beñat Barreto, así como la participación del exjugador de la Real y del Madrid Mikel Lasa, que aseguró estar encantado de compartir «este momento con tanto realzale, se me pone la piel de gallina». También estuvo presente parte del equipo de hockey femenino, campeón de Liga; hubo sorteo de camisetas y el cantante errenteriarra Daiko amenizó la previa interpretando su tema 'Errealale'. Durante una emisión de más de cuatro horas, el programa narró con pasión lo sucedido durante el encuentro y analizó la dolorosa eliminación.
La grada del DV Arena no tardó en comenzar a rugir, con aplausos, gritos y bufandeos para animar al equipo desde la distancia. Se notaba en el ambiente que era una «noche de las grandes», coincidían todos. Pablo San Ignacio explicaba que la Real «ya ha conseguido anteriormente victorias y pasar de ronda en Copa en el Bernabéu, así que se puede hacer». Coincidía con su amigo Sergio López en que necesitábamos a un Kubo inspirado para ganar, «Take y diez más».
Por su parte, Sonia Subijana confiaba en una victoria clara: «Apuesto por un 2-4». Sobre la estrategia a seguir, lo tenía claro: «Hay que salir agresivos. Hay que asustarles ». David García, también confiaba en superar la semifinal, y ponías sus opciones en «Sheraldo Becker como revulsivo» en el Bernabéu.
El inicio del partido encendió los ánimos, con cada acción de la Real replicada con aplausos y exclamaciones en la grada teñida de blanco y azul del DV Arena. El primer gran momento de la noche llegó con el gol de Barrenetxea, lo que desató la locura entre los presentes, que bailaron y alzaron bufandas al aire para celebrar el tanto que empataba la eliminatoria. Pero el fútbol es caprichoso, y el gol de Endrick hizo que la grada pasara de la euforia a echarse las manos a la cabeza en cuestión de minutos.
En el descanso, mientras disfrutaban de un merecido tentempié, la grada aún se mostraba esperanzada. Euken Ibáñez aseguraba que «se puede remontar, les veo con ilusión, Oyarzabal o Kubo pueden marcar», mientras que Iñaki Anillo clamaba que «la Real se tiene que poner el mono de trabajo, ello tienen mucha calidad arriba». Por su parte, las amigas Sara Irizar y Lorena Agudo habían «visto muy bien al equipo, si siguen así pasamos».
La segunda mitad mantuvo la tensión en cada aproximación, cada disputa, hasta que los goles de Alaba en propia puerta y de Oyarzabal, hicieron que la alegría se desbordase, y esta vez sí, la grada del DV Arena celebró con el clásico 'Dale Cavese'. Pero una vez más, la alegría duró poco, y los tantos de Bellingham y Tchouaméni volvían a dejar fuera a la Real. Parecía que estábamos eliminados, pero Oyarzabal nos llevaba a la prórroga y la locura se apoderó en la grada local.
El tiempo añadido se vivió con esperanza aunque con un nudo en el estómago, que el gol de Rüdiger dio paso a un silencio sepulcral. Pese a ello, todo el mundo mantuvo la cabeza alta. «Sabíamos que iba a ser complicado y la Real ha jugado muy bien, ha demostrado que es un equipazo, estamos muy orgullosos», aseguró Pablo Moreno. Gonzalo Retana, por su parte, destacaba la montaña rusa vivida, «hemos disfrutado, hemos sufrido, se repente íbamos por encima, después por debajo, a falta de diez minutos estábamos reservando hotel en Sevilla. Una pena, pero muy orgullosos».
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