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La Real Sociedad demostró ante el Barcelona todo el potencial que atesora su plantilla y que hasta ahora no se había visto acompañado ... por los resultados. Ante el Real Madrid y Atlético ya firmó buenos partidos, estrellando tres balones en la madera ante los de Ancelotti con empate a cero en el marcador, pero le faltó concretar sus remates para no recibir la habitual palmadita de consuelo en la espalda cuando te quedas con la miel en los labios. Sin embargo, ganar al conjunto más en forma de Europa de manera contundente en el juego ha servido al conjunto txuri-urdin para reivindicarse en un momento clave de la temporada, justo cuando venía de encajar una dolorosa derrota en su visita a Pilsen. Ahora las cosas se ven de forma diferente y se mira al futuro desde una perspectiva más optimista.
La historia de la Real Sociedad ante los grandes no es nueva, porque en el último año ya ha firmado partidos parecidos ante rivales de relumbrón, casos del Inter de Milán y Benfica en la pasada edición de la Champions, a los que sometió a un verdadero asedio en Anoeta. El cuadro italiano, actual campeón de la Serie A, venía de ser subcampeón de Europa en 2023, edición en la que el conjunto luso llegó hasta cuartos para hacer un top-8 continental. Ahora la víctima ha sido el Barcelona, que ha visto frenada en seco la excelente trayectoria que traía con Flick de siete triunfos por goleada consecutivos.
Intensidad defensiva. En el último año la Real siempre ha planteado buenos encuentros ante los grandes partiendo de buscar emparejamientos individuales por todo el campo y una presión adelantada que le permitiese contragolpear con peligro. Imanol arrancó ante el Barça con un dibujo de 1-4-4-2 con Brais y Becker en bandas y Kubo y Oyarzabal saltando a los delanteros, pero el rival encontraba un hombre libre en el centro del campo. Por ahí llegó la situación del gol anulado a Lewandowski a partir de una conexión de Cubarsí con De Jong.
Al cuarto de hora el técnico oriotarra cambió la forma de presionar emparejando a Brais con De Jong y a Sucic con Casadó, tapando Kubo y Becker los espacios interiores para saltar luego a los laterales, aunque el japonés acosaba a Iñigo cuando Aramburu encimaba a Balde. Hay que tener mucha confianza en la fortaleza individual de los tuyos para plantear una estrategia semejante cuando vienes de jugar en Europa 72 horas antes. Con solo un duelo perdido el Barcelona podía hacer sangre, pero no lo consiguió porque nadie flaqueó en esa batalla cuerpo a cuerpo. Desde ahí, las estrellas azulgranas se vieron condenadas a jugar lejos de Remiro y casi siempre de espaldas en lo que se refiere a sus hombres más ofensivos, que apenas dieron señales de vida, casos de Lewandowski y Raphinha.
¿Por qué no ante el Pilsen? La pregunta que se hacen todos es por qué no juega la Real siempre así y la respuesta es bastante sencilla: en el fútbol es más fácil desactivar que proponer. No todos pueden ganarle al Barça con la fórmula que empleó Imanol, eso es así, porque hay que tener muy buenos jugadores para hacerlo por ese camino, pero el Mónaco y Osasuna ya pusieron en problemas esta misma temporada al conjunto catalán. Sin embargo, superar a un rival teóricamente inferior con balón es más complicado porque es a ti al que tratan de desactivar y no al revés, como sucedió el domingo.
Los parámetros son muy diferentes. Para ganar al Barcelona o al Real Madrid se parte de una presión asfixiante y adelantada para recuperar el balón en zonas altas y poder atacar rápido. Y es posible hacerlo porque son equipos que tratan de sacar el balón jugado, a pesar de que hacerlo entraña cierta complejidad por la calidad técnica que atesoran. Sin embargo, resulta más complicado robar alto a aquellos conjuntos que juegan en largo y pelean las segundas jugadas como Getafe, Mallorca y Osasuna. Primero, porque te hacen ocupar una posición más retrasada en el campo y segundo porque no dejan tantos espacios a la espalda.
La Real de Pilsen se vio maniatada por el 1-5-2-3 del conjunto checo, que emparejó a sus carrileros con Aramburu y Javi López, a sus dos mediocentros con Sucic y Sergio, saltó a por los centrales con los dos mediapuntas y fijó a Zubimendi con Prince. Para salir airoso de ese contexto se necesitaba de velocidad en la circulación del balón, valentía de los laterales en ataque para generar superioridad en bandas, calidad en el último pase y acierto en el remate. Nada de eso hubo, más allá de la brillante jugada entre Oyarzabal y Óskarsson en el 1-1, y por eso fue incapaz de ganar en el Doosan Arena. Que regresara derrotada se debió más a un componente de mala suerte unida a una falta de atención en las vigilancias que a otra cosa.
Progresar juntos con balón. Los problemas de la Real en esta temporada y la segunda mitad de la pasada han llegado cuando se ha medido a rivales reactivos ante los que era necesario proponer para llegar a portería contraria. Enfrente se ha encontrado con dispositivos que le han tapado por dentro con los jugadores de banda cerrados y frente a los que se requerían dos cosas: pericia y precisión para avanzar metros y desbordar líneas, y un buen posicionamiento para presionar tras pérdida y ser efectivo en las transiciones defensivas.
Por eso ha encajado muchos más goles en casa que fuera, donde el adversario siempre está obligado a proponer algo más y la Real no tiene la necesidad de llevar tanto la iniciativa. Y no siempre se los han marcado los grandes equipos, sino más bien lo contrario. Esta temporada se han ido con dos goles de Anoeta el Rayo Vallecano, Alavés, Anderlecht y Osasuna, y en abril también le hizo otros dos el Almería, que acabó descendido.
En esos contextos es importante acampar en terreno contrario con las líneas bien juntas para estar cerca de recuperar al perder el balón. Contra el Barcelona y el Real Madrid es la presión la que le permite avanzar metros y no expone tanto la pelota porque normalmente ataca muy rápido en cuanto la recupera para buscar la espalda rival. Es lo que pasó el domingo con Becker picando en el intervalo entre Cubarsí y Koundé para hacer un gol y tener otras tres buenas ocasiones.
Ahora le llegan tres partidos ante el Athletic, Ajax y Betis de los que más le convienen por ser equipos que juegan y dejan jugar y plantean partidos abiertos. Rivales de mucha calidad pero ante los que la Real ha demostrado que se encuentra mucho más cómoda compitiendo de tú a tú.
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