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    No hubo ni pitos ni aplausos para Peter Pan

Antoine, el Principito, el Peter Pan de la Rea.l Creció y empezó a fantasear en Zubieta, donde cumplió sus primeros sueños. Pero quiso dejar ... el país de Nunca Jamás. Dejó de ser un niño perdido para convertirse en un indio. Ayer volvió a Anoeta y, como en cada retorno suyo, se debatió sobre la manera en la que había que recibirlo. Al final, ni pitos ni aplausos para Griezmann, uno de esos jugadores especiales que ha tenido la Real y con el que se llegó del infierno de Segunda al cielo de la Champions.

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diariovasco EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS