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1
Antoine, el Principito, el Peter Pan de la Rea.l Creció y empezó a fantasear en Zubieta, donde cumplió sus primeros sueños. Pero quiso dejar ... el país de Nunca Jamás. Dejó de ser un niño perdido para convertirse en un indio. Ayer volvió a Anoeta y, como en cada retorno suyo, se debatió sobre la manera en la que había que recibirlo. Al final, ni pitos ni aplausos para Griezmann, uno de esos jugadores especiales que ha tenido la Real y con el que se llegó del infierno de Segunda al cielo de la Champions.
2
Oro parece, plata no es. ¿Qué es? Esta es fácil de resolver. No es como los enigmas que plantea el Cholo. El Atlético parece un equipo que se limita a cerrarse atrás. Que te hace una intensa presión alta de inicio y que luego se mete en su campo. Uno cree sentirse cómodo porque tiene el balón y 'ataca'. Pero esta percepeción está lejos de la realidad. Los colchoneros están cómodos con partidos como el de ayer. Lo demuestran cada día.
3
Los realistas movían el balón de un lado a otro, aparecían por las bandas y ponían centros al área, pero no tiraban entre los tres palos. La Real fue como ese niño que juega contra un tipo mayor que le deja hacer, pero en el momento de la verdad no le da ninguna opción de ganar. Si es difícil hincarle el diente al Atlético con un 0-0 en el marcador, imaginen con un 0-2, que es lo que reflejaba el luminoso en el minuto 32 de partido. Morata se disfrazó de Capitán Garfio y sacó su peor cara. Asustó en dos jugadas a balón parado para firmar dos testarazos sin oposición. ¿Dónde estaba la defensa de la Real? Asustada con los piratas.
4
Otra oportunidad para el canario. Otra oportunidad perdida. Lo intenta, le pone ganas... pero cuando llega cerca del área el 'tic-tac' del reloj empieza a sonar. El mismo que tanto miedo le daba a Garfio. ¿Se acerca el cocodrilo? No, se le acerca la opción de marcar su primer gol con la Real. Tuvo la misión de hacer de Januzaj, pero el belga es mucho belga. Y por si fuera poco, la lesión de Willian José le responsabilizó más cara a gol. Parece un niño perdido que se ha hecho mayor, aunque su entrega nos hace pensar que no es una causa perdida. Que aún tiene ilusión.
5
¿Alguien pensaba que se podía remontar un 0-2? Ellos, sí. Los jugadores de la Real no bajaron los brazos y se dejaron hasta el último aliento para intentar, al menos, sumar un punto. La afición tampoco dejó de animar. Es lo que pasa en este pequeño país de Nunca Jamás. Aunque los grandes sean más, aunque los puestos europeos se resistan, nadie se rinde.
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