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Han prohibido los conciertos en el Bernabéu. Lo que no va a impedir que la Real Sociedad se pueda marcar hoy un 'bolazo' para todos sus seguidores y que sea recordado de por vida. Si los txuri-urdin escriben otra gesta esta noche con letras de oro dentro del libro de la historia realista, será música celestial para los oídos de sus seguidores. Se quedará en nada el concierto de Taylor Swift.
Varios seguidores realistas acuden a la llamada de EL DIARIO VASCO en los aledaños del coliseo blanco. Aunque, tras la mano de chapa y pintura que le han dado recuerda más al Guggenheim que a la fortaleza que defienden Courtois, Mbappé y compañía. «Claro que se puede ganar», dice Javi, uno de los miembros de la pena 'Número 12' de la capital madrileña. La calma reina antes de la tempestad en el Paseo de la Castellana donde los primeros hinchas realistas olisquean lo que puede ser una noche gloriosa. «Estoy preparado para los noventa minutos, aunque no descarto que sean 120», apunta Javi, quien bromea con Iñaki, compañero de fatigas en los partidos de la Real. «Si hay penaltis, posiblemente no los vea», reconoce con una tímida sonrisa.
La Real juega escoltada por toda Gipuzkoa. Arropada por todos y todas las realistas que viven fuera de nuestras fronteras. En Melbourne, Australia, el partido se juega a las seis y media de la mañana del miércoles. En Los Ángeles, serán las doce y media del mediodía. Por todo el globo, los seguidores txuri-urdin conectarán sus dispositivos para llevarse la alegría del día. No solo por ganar al Madrid, significa eliminarle y pisar otra final, esta vez con público.
La Real y su fiel hinchada sueñan con el triunfo. «Vamos con toda la ilusión», dice Javi, que tuvo a bien posar con la camiseta txuri-urdin delante del Bernabéu. 1% de opciones, 99% de ilusión. Nada puede salir mal. «Suelen venir unos treinta seguidores de la Real, aquí en el bar Anter de Madrid», dice Pedro, su dueño.
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José María, otro realista que se ha alistado para el partido de hoy, ha quedado con unos amigos en la puerta de la iglesia de los Corazonistas, y el pálpito que tiene es «primero entrar y si se puede rezar, y después ya tomaremos camino al Bernabéu», dice en tono de broma. «Está difícil pero no imposible, podemos jugar con la relajación del Madrid».
Es algo que subyace en la mente de los seguidores blanquiazules. Iñaki, tiene claro el resultado: «1-3 o 2-4, lo tengo bastante claro», dice. Hasta los goleadores: «El de siempre –y se gira para enseñar la camiseta de Oyarzabal– y Kubo». La colonia blanquiazul en Madrid tiene fe ciega en la escuadra de Imanol, «de verdad es posible ganar y superar la eliminatoria», dice Iñaki, «ya lo hemos hecho un par de veces y no hay dos sin tres», recuerda este aficionado blanquiazul.
La historia siempre reserva un hueco para noches como esta, donde salir de víctima propiciatoria, infunde una energía complementaria. ¿No nos acordamos del año pasado? Teníamos todo a favor contra el Mallorca y la noche acabó de aquella manera. Triste. Lacrimógena. Con una furia dentro que tardó días en salir. Puede que el destino, tan caprichoso en ocasiones, tienda la mano a la Real.
Nadie cuenta con la Real. Pocos. Muy pocos. Solo un pequeño grupo de 'galos' que visten de txuri-urdin pero que van «con al ilusión» por bandera y su «corazón blanquiazul» al asalto del Bernabéu.
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Álvaro Soto | Madrid y Lidia Carvajal
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