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Mediados de septiembre, jornada 6. LaLiga comienza a coger ritmo y la Real frena de lleno en Pucela. Cero a cero. No hay goles en ... el Nuevo José Zorrilla. Otra decepción que llevarse a la boca ante uno de los peores equipos de los últimos años en Primera. El Valladolid visita este mediodía Anoeta y el conjunto blanquivioleta no ha mejorado sus prestaciones. Más bien todo lo contrario. Este Valladolid es bastante peor que el de la primera vuelta, y no solo por los horrorosos números que cosecha. Las sensaciones son peores de lo que dice la propia estadística, y eso es mucho decir.
Veintiocho partidos ligueros y tres entrenadores diferentes: Pezzolano, Álvaro Rubio –interino–, Cocca y de nuevo Rubio. Venga quien venga, es imposible salvar al equipo del descenso. Los vallisoletanos suman solo dieciocho goles a favor. Son de largo el equipo de la Liga que menos tantos marca. Curiosamente, Getafe y la Real de Imanol, con 25 cada uno, son los dos siguientes con menos goles a favor. Pero si ya en ataque no fabrica, las cifras defensivas son francamente alarmantes. Es imposible que mantenga la categoría un club que a estas alturas de la temporada ha recibido 63 tantos en contra y presenta un -45 en goles.
El Pucela tocó fondo en San Mamés con aquella sonrojante goleada por 7-1. Desde entonces su afición se limita a perder partidos al menos con dignidad. Es lo que se desliza de la hinchada pucelana, que acumula descensos y ascensos sin encontrar la estabilidad necesaria para mantenerse de manera regular en Primera. La plantilla está descompensada, hasta tal punto que Pezzolano comenzó la temporada sin ningún lateral izquierdo en la plantilla. Que no resurjan en Anoeta.
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