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Combatir el cambio climático «con ojos de gato y parches» para sentir aversión por la carne

Son algunas de las soluciones que plantea el experto Matthew Liao, ponente del encuentro sobre 'Emergencia climática' organizado por el BBVA y El Diario Vasco en la Cámara de Comercio en Donostia

Patricia Rodríguez

San Sebastián

Miércoles, 13 de noviembre 2019, 12:54

Matthew Liao, profesor de Filosofía de la Universidad de Nueva York, se imagina un mundo en el que tener ojos de gato, ser quince centímetros más bajo y odiar la carne puede ayudar a frenar el cambio climático. Son algunas de las soluciones de ingeniería humana que ha planteado Liao en el encuentro 'Emergencia climatica', por iniciativa del proyecto OpenMind impulsado por el BBVA y con la colaboración El Diario Vasco, para abordar la emergencia climática desde un punto de vista que no deja a nadie indiferente.

La jornada, que han presentado el director general de El Diario Vasco, David Martínez, y el director territorial BBVA Norte, Carlos Gorria, ha servido para reflexionar sobre «uno de los principales retos de este siglo, porque depende de cómo lo resolvamos dejaremos uno u otro legado. Es necesario transitar a un mundo más sostenible», han subrayado.

La ponencia del director del Center for Bioethics, Matthew Liao, ha generado muchas reflexiones entre el público. Este experto plantea explorar nuevas soluciones de ingeniería humana, ya que «las soluciones que han ido tomando hasta ahora, como reciclar o usar menos el coche, no son suficientes, por eso es necesario contemplar la posibilidad de la ingeniería humana».

Ha desechado la geoingeniería de la que algunos científicos hablan como posible solución para acabar con las emisiones de efecto invernadero ya que «es muy arriesgado, como rociar con aerosoles la capa de ozono o fertilizar el océano con hierro. Conseguiríamos así abordar el cambio climático, pero destruiríamos la vida marina y la capa de ozono y solo tenemos un planeta», ha subrayado. Su propuesta se centra en la modificación biomédica del ser humano, siempre como «un acto voluntario». Una de las soluciones que ayudarían a mitigar el cambio climático sería la posibilidad de inducir de forma artificial una intolerancia a la carne por medio de unos parches, parecidos a los de nicotina. «También podríamos crear parches para que al ingerir carne sepa muy dulce o muy sosa. De esta forma sentiríamos una mayor aversión a la carne», una industria -la ganadera- que representa el 18% de las emisiones.

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Otra de las propuestas de Liao pasa por crear seres humanos más bajos, en concreto 15 centímetros, «como lo éramos hace unos años. Las personas más altas consumen más alimentos y más energía, por lo que los seres humanos más pequeños serán más respetuosos con el medio ambiente». Esto se conseguiría mediante el diagnóstico genético preimplantatorio, una especie de cribado de embriones más pequeños. «No requiere modificación genética, se trataría de seleccionar qué embriones implantar», ha concretado.

Imagen. David Martínez, director general de El Diario Vasco, Matthew Liao, director del Center for Bioethics y Carlos Gorria, director territorial de BBVA Norte.

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Imagen. David Martínez, director general de El Diario Vasco, Matthew Liao, director del Center for Bioethics y Carlos Gorria, director territorial de BBVA Norte.

Y la última y más polémica de las soluciones: «¿y si tuviéramos ojos de gato? El consumo de electricidad por la noche es muy elevado. Sabemos que los gatos ven siete veces mejor por la noche que los seres humanos porque tienen una base genética para la visión nocturna, es poligénica. Imaginad que podemos buscar una forma para poder tener esta capacidad y reducir así el consumo de luz por la noche», ha espetado.

Liao ha admitido que la ingeniería entraña ciertos riesgos pero por ello hay que asegurarse de que sea segura y siempre un acto voluntario. También ha puesto de manifiesto estos riesgos y los riesgos de no hacer nada. «Hay soluciones que yo he planteado que ya están haciéndose, como la detección de embriones para los tratamientos de fertilidad o la toma de hormonas para que nuestros hijos crezcan más. Puede pensarse que estoy interfiriendo con la naturaleza pero es moralmente discutible, ¿o acaso no se les da epidural a las mujeres ante un parto o no nos vacunamos contra enfermedades? Lo que planteo son soluciones éticas para ayudar a las generaciones futuras», ha concluido el experto.

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