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Un agente de la Ertzaintza que trabaja en una comisaría de Gipuzkoa fue detenido ayer en San Sebastián por intentar agredir a su mujer con un cuchillo de cocina. Los hechos ocurrieron en el interior de su vivienda, situada en el barrio de Txomin de la capital, y en presencia de las dos hijas menores de ambos. No obstante, la mujer no resultó herida ya que consiguió zafarse del ataque y huyó de casa para pedir ayuda. Las niñas tampoco sufrieron lesiones físicas, si bien se vivieron momentos de mucha tensión ya que el hombre se atrincheró en su casa con una de ellas. El varón fue arrestado por un delito de intento de homicidio, aunque a última hora de la tarde fue puesto en libertad con cargos. La Ertzaintza ha abierto una investigación para esclarecer lo ocurrido.
Los hechos sucedieron en la madrugada de ayer, en el interior del piso situado en un bloque de viviendas del renovado barrio de Txomin, frente a la cárcel de Martutene. Según han informado fuentes conocedoras del caso a este periódico, el agente, que trabaja en una comisaría de la Ertzaintza de la zona de Donostialdea, había discutido con su mujer esa noche cuando regresaban a casa, y dentro del domicilio continuó la discusión. La tensión fue creciendo y la situación se volvió agresiva. El agente empezó a lanzar amenazas a su pareja, advirtiéndola de que podía hacerle daño. En un momento dado, y según las mismas fuentes de toda solvencia, el varón se dirigió a la cocina y se armó con un cuchillo de dimensiones considerables. Con él en la mano fue a una de las estancias de la casa, donde estaban su mujer y sus dos hijas, una bebé y otra menor de corta edad.
El hombre arremetió con el cuchillo contra su mujer, y ante esta situación, ella, que tenía al bebé en sus brazos, temiendo por su vida y la de las niñas, cogió un bote de espray pimienta que tenía en la casa y lo roció en la cara de su pareja antes de que lograra alcanzarla con el cuchillo. Aprovechando esos segundos en los que el hombre quedó aturdido, la mujer logró salir huyendo del domicilio con su hija pequeña aún en brazos, si bien la otra menor se quedó dentro con su padre.
En mitad de la noche, sobre las 4.00 de la madrugada, la mujer salió a la calle en busca de ayuda. Por suerte, sabía que en la garita de entrada a la cárcel de Martutene, situada a escasos metros de su casa, hay una patrulla de la Ertzaintza las 24 horas del día, por lo que se dirigió hacia allí corriendo. La sorpresa de los agentes que custodiaban la entrada fue mayúscula cuando la vieron llegar descalza y con la criatura en brazos. «Me quiere matar con un cuchillo», les dijo en referencia a su pareja.
Al alertarles de que su otra hija se había quedado en casa, los agentes activaron de inmediato a varias patrullas de seguridad ciudadana, que en pocos minutos se personaron en el domicilio. Mientras tanto, los dos agentes que estaban de guardia en la cárcel atendieron a la mujer, que estaba muy nerviosa por lo ocurrido.
Ya en el domicilio, las patrullas desplazadas trataron de acceder a la vivienda, si bien el agente se había atrincherado junto a su hija mayor, y amenazaba con hacerle daño. Se vivieron momentos de mucha tensión, ya que el hombre se negaba a abrir la puerta y se temía por la integridad de la niña. Pasados unos minutos, finalmente varios agentes pudieron acceder al interior del puso, donde comprobaron que la menor se encontraba bien y pudieron ponerla a salvo. Después procedieron a la detención del padre, que fue trasladado a comisaría acusado de intento de homicidio. Por el momento no ha trascendido si constaban denuncias previas contra él por parte de su pareja.
Este terrible suceso sacudió ayer el descanso de los vecinos de este barrio donostiarra, que se despertaron alertados por los gritos de auxilio de la mujer y por el amplio despliegue policial que se produjo después para detener al agente. En plena madrugada, numerosas patrullas rodeaban el edificio, y algunos vecinos vieron también cómo la mujer salía corriendo descalza hacia la prisión. Antes, los vecinos más cercanos a la vivienda en la que sucedieron los hechos también habían escuchado gritos durante la fuerte discusión que se produjo entre la pareja.
El autor de la agresión fue trasladado a la comisaría, donde se le practicaron las diligencias policiales pertinentes. Tras pasar a disposición de la autoridad judicial, finalmente fue puesto en libertad con cargos. Fuentes consultadas explican que en la actualidad el agente detenido no permanecía en activo, ya que se encontraba de baja temporal.
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