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Hicieron también mascarillas para los niños. Desde el grupo de danza Gero Axular demuestran que saben adaptarse y organizarse y, también, su capacidad de trabajo desinteresado por la sociedad. En los primeros tiempos del confinamiento decidieron dejar de lado la confección de sus trajes para la gira de verano que posteriormente se suspendería y confeccionaron y entregaron 300 mascarillas solicitadas por personas cercanas. Las dejaron en el ambulatorio de Gros, el centro de comunicaciones Bai Esan de Bomberos de la Diputación o a médicos y personal sanitario de urgencias en Estella. Después, hicieron mascarillas para los niños, cuando en la desescalada se anunció que los más pequeños podían salir un rato a la calle con sus padres.Cuando este trabajo dejó de ser necesario, tampoco pararon. Han empezado a inventariar y renovar el etiquetado de su amplio vestuario de folclore vasco. «El caso es reinventarse y hacer otras cosas», dice Gurutze Telleria, una de las fundadora de Gero Axular e impulsora de la iniciativa #dotorejantzi para poner en valor el traje de baserritarra. «Siempre hay mucho trabajo».
Comenzaron a adaptarse en tiempos de confinamiento. Fue cuando faltaban de forma dramática las mascarillas. Y decidieron confeccionarlas. Dejaron de lado las labores de realización de los trajes de su nuevo espectáculo 'Higa' y cambiaron las faldas, bombachos y corpiños por celulosa y algodón para las mascarillas. «No eran mascarillas homologadas y no pretendíamos que sustituyeran al material que debían usar los profesionales pero, cuando era tanto lo que faltaba, se convirtieron en una herramienta más, muy bien acogida por los profesionales», explica Telleria, alma máter de la operación. «Las fuimos entregando cuando tanto escaseaban, en plena pandemia».
Dieron con los componentes apropiados. «Encontramos un material que nos convencía mucho y que gustó al personal al que se lo entregamos porque era impermeable. Se trata de bolsas de una textura que recuerda a la celulosa que se usa dentro de las cajas de los zapatos y que, con algo más de grosor, se utiliza como bolsas en ópticas, tiendas de bolsos, zapaterías o algunos establecimientos de moda».
La parte exterior de las mascarillas era de colores, porque estaba confeccionada con este material procedente de las tiendas. La parte de dentro, en contacto con la piel, era de algodón. «Utilizamos retales de tela de algodón de nuestros espectáculos y las gomas con las que trabajamos», afirma Telleria. «Estas últimas nos empezaron a escasear cuando arrancamos con las mascarillas de los niños.Cuando los protectores llegaron a las farmacias abandonamos la tarea».
El patrón para las mascarillas lo sacaron de la Academia de Moda Asun Domínguez, uno de los patrocinadores del concurso de trajes de baserritarra de Santo Tomás que organiza Gero Axular. Desde esta academia editaron unos vídeos para explicar cómo confeccionarlas que podían verse en YouTube. También contaron con la colaboración de responsables de la asociación Apoyo Dravet.
Se pusieron en marcha con el inicio del confinamiento. Compañeros de Gero Axular recolectaban bolsas que tenían en casa o pedían a amigos y dejaban el 'esqueleto' de las mascarillas, ya cortadas con el patrón, en el portal de casa de Gurutze Telleria. Ella y su marido las fueron elaborando. Después se prepararon para llegar a los más pequeños de la casa. «Mientras gente conocida nos las siguió pidiendo, nosotros continuamos sin parar».
Más tarde pasaron a otra tarea, una vez que la gira de verano de Gero Axular quedara suspendida. No se cayó del programa, eso sí, su actuación prevista en la 'no Semana Grande', en la explanada peatonal de Urdaneta. También bailaron en la inauguración de la plaza de las Enfermeras, en las terrazas del Kursaal.
El curso de confección de trajes de baserritarra en la casa de cultura de Aiete que tienen previsto impartir está a la espera de llegar al número mínimo de asistentes para poder llevarse a cabo.
Mientras, realizan el inventariado y nuevo etiquetado de sus trajes. «Tenemos más de 3.000 prendas en nuestro vestuario», explica Telleria. «Es el fruto de los 16 años de andadura. Y mantenerlo es complicado. Lo cambiamos todos los años, los niños crecen, hay que llevar un listado de a quién das cada cosa... es un curro monumental». Además, se lleva adelante un inventario de cuándo se usó cada prenda, dónde se hizo, quién la elaboró, cómo lavar los tejidos, etc. Ahora, el reto es el nuevo etiquetado. «Empezamos con etiquetas pegadas con planchas; luego, imprimiendo y ahora, las estamos bordando, una solución duradera pero muy laboriosa. El trabajo se hace eterno».
Gurutze Telleria no se queda parada. «Una de las consecuencias del Covid-19 fue la suspensión de todos los festivales internacionales que teníamos programados en verano», dice. «Hay que saber reinventarse».
De momento el curso de Gero Axular ha comenzado. Ensayan sus coreografías en marcha y los bailes de la nueva, 'Higa', que aún no se ha estrenado. Los dantzaris van desde los 5 a los 25 años. Y hay una sección de adultos, de 35 a 60 años o más.
Desde el año 2004 en el que surgieron como grupo de madres y padres de Axular Lizeoa para avanzar en el camino de la euskal dantza, han hecho un largo recorrido, incluida su colaboración con el Ayuntamiento de San Sebastián en este ámbito. Ahora piden un local más amplio para albergar sus 3.000 prendas.
En Gero Axular están inmersos en el proyecto DravetTZARI, de apoyo a una dantzari del grupo con síndrome de Dravet, con el que buscan generar fondos y concienciación social sobre esta enfermedad.
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