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Seis años después, el nivel de tolerancia de la sociedad vasca hacia los inmigrantes ha caído. La inmigración no supone un problema para los vascos, ... sin embargo, la aceptación hacia las personas extranjeras que se afincan en Euskadi ha bajado respecto al año pasado, según el último barómetro elaborado por el observatorio vasco de inmigración Ikuspegi sobre 'Percepciones y actitudes hacia la población de origen extranjero', presentado ayer por la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Nerea Melgosa; la directora de Ikuspegi, Julia Shershneva, y el vicerrector del campus de Bizkaia de la UPV/EHU, Gorka Moreno.
Una aceptación de 66,36 puntos sobre 100. A diferencia de lo que venía ocurriendo en los últimos tiempos, cuando los vascos se mostraban cada vez más tolerantes hacia los inmigrantes, sobre todo tras la guerra de Ucrania y la crisis sanitaria, el índice de tolerancia ha bajado casi tres puntos este 2023. «Una vez desaparecida la emergencia social de la guerra en Ucrania», se lee en el documento, «los datos muestran una imagen similar a la obtenida en 2021», esto es, se sitúa en los 66,36 puntos sobre 100 y baja por primera vez desde 2017. Este cambio de tendencia es una de las «sombras» a las que se refirió Melgosa, si bien Shershneva insistió en que aunque el índice de tolerancia «parece haber retrocedido respecto al año anterior, la tendencia general sigue siendo alcista, ya que el valor es superior al del periodo previo a la crisis». En 2021 se situaba en 66,09 puntos, en 2022 en 69,28 y en 2023 en 66,36.
Los 'menas', en el punto de mira. Pese a la bajada del índice de tolerancia, la sociedad vasca, de forma general, sigue siendo respetuosa hacia los inmigrantes afincados en Euskadi. Sin embargo, los menores extranjeros no acompañados están en el punto de mira de muchos. El 40% de los encuestados cree que hay que atender a los menores extranjeros no acompañados «hasta un cupo», mientras que otro 30% es partidario de proporcionarles pisos o residencias tuteladas y más de un 20% considera que «habría que devolverles a su país de origen». Comparado con el año anterior, aunque la mayoría de la sociedad vasca se muestra a favor de la atención de los 'menas', esta cifra desciende y aumenta el número de quienes opinan que habría que devolver a estas personas a su país de origen (+10,2 puntos).
Entrada con condiciones. Los datos muestran que la sociedad vasca vincula los requisitos de acceso con las necesidades del mercado laboral, de ahí que el 61,6% de los encuestados diga que permitirían la entrada de las personas inmigrantes a Euskadi, «pero con condiciones». Esto es, que posean un contrato de trabajo (44,5%) o que cumplan otros requisitos legales (17,1%). Por su parte, un 34,3% de la población es partidaria de no poner ningún obstáculo legal a la entrada de inmigrantes, mientras que «solo el 1,2% prohibiría por completo su entrada».
La inmigración no se percibe como problema. Pese a los matices con respecto a la entrada a Euskadi de las personas inmigrantes, la sociedad vasca no percibe como un problema la cuestión migratoria, a diferencia del panorama económico, que sí que considera que está complicado. De hecho, solo el 1,7% de la sociedad ve la inmigración como un problema personal y un 4,7% como un problema para Euskadi. Son las cifras más bajas registradas en toda la serie del estudio. En este contexto, se lee en el informe, «las mayores preocupaciones de la sociedad vasca siguen girando en torno a las amenazas hacia el estado de bienestar, que se hacen patentes en los prejuicios o rumores dominantes». Aun con todo ello, los vascos «rechazan un sistema de protección social únicamente para las personas autóctonas» y creen que «tanto la educación pública como la sanidad son derechos universales para todos».
Estigmatización del Magreb. Las cifras «siguen reflejando la estigmatización de ciertos colectivos de personas de origen extranjero», principalmente los que vienen de Marruecos, Argelia o el Magreb en general. Son quienes «menor simpatía» y «más recelos» despiertan en la convivencia. En una escala de 0 a 10, los vascos sitúan el grado de simpatía hacia este colectivo en un 5,5, 0,2 puntos menos que en 2022. En cualquier caso, ha aumentado la confianza hacia el islam, que se sitúa en una puntuación de 3,57, frente a 3,29 de 2022 o 3,14 de 2021.
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