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Urbasa, una macrogranja de jabalíes

Urbasa, una macrogranja de jabalíes

Cazadores, agricultores y ganaderos del entorno de Andía miran a la sierra como el origen de un problema «preocupante e insoportable» en la zona

María Puyano

Martes, 2 de julio 2024, 08:36

La sierra de Urbasa es visitada por miles de guipuzcoanos cada año ya sea para practicar senderismo o escalada, e incluso para recoger setas, hongos y zizas. También como destino vacacional al contar con un cámping en plena reserva de la biosfera que permite admirar el hayedo en altiplano más extenso de Europa.

Pero este paisaje no es tan idílico según advierten algunos. Un ejemplo es la alerta lanzada este pasado lunes por representantes de tres cotos de caza de Tierra Estella -el de Abárzuza, Ibiricu e Iruñela, el de Lezáun, Azcona y Riezu, y el formado por Eraul junto a otras localidades de Yerri. Según informa Diario de Navarra, dieron a conocer las consecuencias de la sobrepoblación de jabalíes para agricultores y ganaderos de estos valles. Comparecieron juntos en Abárzuza para advertir de una situación «insoportable» para quienes la sufren en sus campos de cultivo o por la transmisión de enfermedades a sus animales. Pero también -explicaron- para los propios cazadores, a quienes la Administración ha dejado solos ante un problema que queda fuera de su control y ante el que no pueden tomar decisiones debido a la normativa vigente.

Cazadores, agricultores y ganaderos trasladaron su problema en una rueda de prensa. M. P. A.

En el origen de la actual situación, miran a la Sierra de Urbasa. Sin actividad cinegética y con inviernos más suaves con escasas nevadas, se ha convertido -dijeron- en «una macrogranja de jabalíes gestionada por el Gobierno de Navarra». Bien alimentados, crían más y bajan luego a los terrenos próximos a estas localidades del entorno de Andía. Del perjuicio que ello les está ocasionando hablaba Eusebio Urdangarain, ganadero de Ibiricu de Yerri, que tuvo que sacrificar a 13 de las 45 vacas de su explotación por tener un positivo de tuberculosis. Varias de ellas, novillas. Su compañero Asier Elcarte, agricultor y ganadero de Abárzuza, se refería a unos daños que van más allá de lo económico porque hay un componente emocional en el sacrificio de esos animales jóvenes.

¿Por qué ocurre? Porque el exceso de población de jabalíes aumenta la posibilidad de contagios y, explicaron, no vale con proteger las balsas de agua puesto que comparten charcos y prados con el ganado en un contexto que eleva el riesgo de enfermar.

El papel de los cotos

A situaciones similares se referían los agricultores Jesús Mª Sainz y Mikel Soto. Medidas como los pastores eléctricos o los cañones que los ahuyentan pueden resultar efectivas -consideran- en un perímetro concreto pero resulta difícil en extensiones más grandes, además de no atajar el problema porque, a la vez, se acostumbran con rapidez al sonido del cañón, que deja de cumplir su función. Supone al fin y al cabo, expresaron, trasladar el problema a otra finca. «Es quien tiene el mando el que tiene la responsabilidad y no puede pasársela a los cazadores», sostuvieron.

Sergio San Martín, Carlos Busto y Alberto Pagola pusieron voz a los cazadores delos tres cotos que suscribieron la queja. «El mayor problema no es lo que comen sino lo que destruyen. Pueden causar daños considerables en una sola noche. Y a los cotos se nos exigen implementar medidas para evitarlo». A los pastores eléctricos y cañones que ponen a disposición de los agricultores se suman las esperas nocturnas. Fuente, como relataron, de enorme preocupación para ellos. «Los requisitos en cuanto a los puestos designados son rigurosos y confusos, lo cual nos deja totalmente desprotegidos en caso de accidente». Son, además, horas de espera fuera de casa y solos para personas que, como todos, tienen otras obligaciones laborales y personales.

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