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Domingo, 28 de febrero 2021
El toque de queda vació las calles de las localidades guipuzcoanas. El ritmo de las noches donostiarras se truncó ofreciendo una fotografía que casi hace sentir el silencio que reinaba en esos días.
Los niveles de contaminación bajaron de forma notable durante el confinamiento. El tráfico habitual en vías como el paseo Árbol de Gernika quedaba a un lado en unos días en los que no era fácil cruzarse viandantes en determinadas zonas.
Finales de marzo, arranca la primavera con un día soleado y el Paseo de la Concha se muestra desierto. Se viven los primeros días del confinamiento más severo con imágenes que revelan una nueva realidad.
La imagen más donostiarra y más extraña, con un puente de María Cristina que avanza una ciudad vacía. Allí se ve a los militares que acudieron a desinfectar la Estación de Renfe, ofreciendo una estampa de ciencia ficción.
La frontera entre España y Francia ha sido una zona caliente. Las restricciones por motivos sanitarios han llevado al cierre en algunos momentos. En la fotografía, agentes de la gendarmeria francesa custodian el paso fronterizo bloqueado de Behobia.
El personal sanitario de la residencia de ancianos Berra de Donostia devuelve los aplausos de la gente en Donostia. Corría el mes de abril de 2020.
En pleno confinamiento, la limitación de las salidas a los niños obligó a buscar nuevas formas de festejar los días señalados y llevar la alegría a los balcones, como en este cumpleaños celebrado en Errenteria.
Los sanitarios del Hospital Donostia salen a la calle para recibir el agradecimiento de los distintos servicios de emergencia de la ciudad, una imagen relevante en los momentos de mayor incertidumbre de la pandemia.
La enfermedad. Hay quien recuerda el coronavirus como unos días de molestias que ya pasaron, pero otros no tuvieron tanta suerte, y vieron cómo un día tenían que ser trasladados. En la imagen, la llegada de un paciente a la zona hospitalaria de Urgencias del Hospital Donostia.
Un enfermera atiende a un paciente en la UCI en una de las pocas ocasiones en las que se pudo fotografiar esta unidad. Es el área limpia donde se encuentran los pacientes que van superando los efectos de la enfermedad.
Varios octogenarios, recibían el alta médica y regresaban a sus residencias, después de superar el Covid19 en la Cruz Roja de la calle Matía de San Sebastian.
¿Quién había usado un termómetro de mano hace un año? Esta práctica se ha hecho ya rutinaria en muchos accesos. Un pasajero en la estación donostiarra de Euskotren en Amara pasa el filtro.
Por primera vez los internos de la residencia Zorroaga pueden ver a sus familiares. Fue el momento del reencuentro, una experiencia emocionante, incluso con la limitación de no poder tocarse.
Las mascarillas que habían comenzado a verse de forma tímida en las calles se señalan como recomendables en ciertos ámbitos. El reparto en la calle fue el avance de un elemento de protección que sería símbolo de esta pandemia.
Una patrulla de la Guardia Municipal recorre el Paseo de la Concha en los primeros días del confinamiento. Pocos meses después, la misma patrulla regula el tránsito de bañistas ante una playa llena.
6 de abril, el confinamiento severo se acerca a su primer mes y los niños no pueden salir aún a la calle. La cotidianidad está dentro de las casas como nunca antes mientras los centros escolares hacer esfuerzos por mantener el aprendizaje a distancia.
Las pruebas PCR masivas a la población, en la imagen en el frontón Gurea de Azkoitia, se convirtieron en un tema novedoso fotográficamente al que nos acostumbramos pronto, pueblo a pueblo, frontón a frontón.
Trabajos de desinfección en la sala K1 del Kursaal. La pandemia no impidió la celebración de Zinemaldia pero obligó a unas medidas de seguridad sanitaria que convirtieron la edición 69 en un Festival distinto.
Y Jhonny Depp devolvió el glamour a la ciudad. Muy amablemente accedió a la petición de los fotógrafos de quitarse la mascarilla en un Festival de Cine que superó con nota muy alta el reto de celebrar este encuentro cinematográfico.
Dos religiosas, con cartera y carro respectivamente, acuden a hacer las compras en el paseo de Colón, en Irun. Las mascarillas comenzaban a hacerse presentes en el día a día cotidiano de la nueva realidad.
7 de septiembre. Este día, los niños regresaban a clase en la Ikastola Ekintza de Donosti tras las vacaciones de verano, rodeados de miedo e incertidumbre , y acatando nuevas normas y protocolos sanitarios.
Los puestos de trabajo no escapan al uso de la mascarilla, llegando a todo tipo de sectores. Las rederas del puerto de Hondarribia también incorporaron la protección a su labor entre agujas, hilos y redes.
El vertedero de Zaldibar se convirtió en una tragedia de dimensiones poco imaginables cuando se produjo la noticia el 6 de febrero. Más de un año después, y con medidas de seguridad reforzadas por el Covid, siguen los trabajos para localizar los restos de Joaquín Beltrán.
La hostelería permaneció cerrada una semana tras otra. Las mesas apiladas y encadenadas contrastan con una surfista que pasa por la calle Peña y Goñi de San Sebastián.
El Teatro Victoria Eugenia acogió la grabación por adelantado de una fiesta tan callejera como la Tamborrada infantil del día de San Sebastián. La pandemia obligó a una celebración que llegó de una forma diferente a cada domicilio.
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