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Cuando podamos recuperar la normalidad pre-Covid-19, o algo que se le parezca lo máximo posible, esta doctora donostiarra tiene claro que va a organizar «una cena familiar» con sus padres y hermanos «para celebrar la ausencia de miedo a contagiarnos. Echo de menos socializar y viajar». Itziar Barbancho es jefa de Unidad de Atención Primaria de Hernani, Urnieta y Astigarraga, tres municipios en los que han fallecido desde el inicio de la pandemia 27 personas por causa directa del coronavirus SARS-coV-2 tras 2.382 positivos. «Es algo que jamás imaginamos que podría ocurrir y es difícil de asimilar», deja claro. La cercanía y vínculo de médicos, enfermeras y auxiliares de los ambulatorios con estas personas que han sufrido el virus y sus familiares provoca «más dolor y más empatía» si cabe.
No ha sido sencillo este último año para los profesionales sanitarios de Gipuzkoa. Tuvieron que «cambiar por completo» tanto la estructura como el funcionamiento de sus centros de salud para hacer frente a un patógeno con el que han pasado «miedo» trabajando. «Era un nuevo virus que no conocíamos y que causaba muertes. No tuvimos otra opción que superarlo y seguir adelante. El miedo era real, llevarlo a casa era una posibilidad que asustaba, algo que creo nos ha pasado a todos los sanitarios porque muchos tenemos algún familiar de riesgo». A pesar de la situación y los recuerdos que aquellas primera semanas de caos, esta doctora no cae en el pesimismo y es todo energía y sonrisas, que se aprecian bajo su mascarilla. Por ello, señala que pese a todo lo vivido, el balance a nivel laboral «es positivo. Nuestro equipo ha salido fortalecido».
Explica esta reflexión de la siguiente manera: «Hemos llegado a hacer más de 50 llamadas telefónicas solo de coronavirus en un día, más de 100 tomas de muestras diarias, cribados poblacionales en Urnieta y Hernani, atención presencial de pacientes Covid y no Covid, domicilios...», enumera. Un trabajo en el que además de sus compañeros de los ambulatorios han colaborado «los ayuntamientos de las tres localidades y la policía municipal de cada municipio. Creo que es de reconocer la ayuda que nos han prestado siempre que la hemos necesitado».
Este trabajo, prolongado en el tiempo durante un año, le sirve a la doctora Barbancho para reivindicar que pese al protagonismo mediático de lo que sucede en la asistencia hospitalaria, que ella también alaba, «la Atención Primaria es la base de la atención sanitaria a lo largo de toda la vida del paciente y si nosotros trabajamos bien, se benefician todos los niveles asistenciales y el propio paciente». Por ese motivo, «me gustaría transmitir la importancia de aumentar los recursos para la asistencia en Primaria».
Esta petición, desde luego, no es fruto de un capricho. Explica que han «aprendido» a adaptarse a la delicada situación sanitaria provocada por el Covid-19 y han conseguido, considera, «hacer un trabajo de calidad». No obstante, esta entrega está teniendo sus consecuencias. «No ha habido descanso ni tregua en todo el año de pandemia con sucesivas olas a las que enfrentarnos, por lo que estamos agotados», afirma. Además, «a nivel psicológico estamos viviendo una año muy duro».
La responsable de los centros de salud de los tres municipios de Buruntzaldea, que no se ha contagiado, no quiere olvidarse de las dos enfermeras y un médico de sus centros que sí dieron positivo, «por suerte con síntomas leves y con buena evolución. Probablemente, gracias a las medidas que hemos adoptado y a la concienciación de los profesionales». En principio, el proceso de vacunación en el que están inmersos en sus ambulatorios, deberían evitar más situaciones de riesgo. En los centros de salud de Hernani, Astigarra y Urnieta «toda la plantilla ha recibido la primera dosis y en una semana estaremos todos vacunados con las dos dosis. Es algo que genera mayor tranquilidad y confianza, ya que aleja la posibilidad de un desenlace fatal». Tiene claro que «ahora la vacunación es la única esperanza que tenemos, ya que es segura y los datos demuestran que la eficacia para evitar enfermedad es mayor del 90%». Sin embargo, cree importante recordar que «todavía la vacuna no ha demostrado que evite el contagio, por lo que hay que seguir manteniendo las medidas preventivas».
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