Borrar
Cientos de donostiarras acudieron a la jornada inaugural del Puente del Kursaal.
Ayer se inauguró el puente del Kursaal
LA CALLE DE LA MEMORIA

Ayer se inauguró el puente del Kursaal

1921 Esta construcción fue reinaugurada en 1993 coincidiendo con la clásica ciclista

JAVIER SADA

Domingo, 15 de agosto 2010, 04:23

No cuentan las crónicas el sistema utilizado para realizar la medición, aunque es de suponer a uno o varios funcionarios municipales, lápiz en ristre, haciendo palotes en la correspondiente casilla cada vez que pasaba un vehículo. Se trataba de confirmar el mucho tráfico que soportaba el puente de Santa Catalina y, por ello, justificar la gran obra que estaba a punto de inaugurarse: el puente del Kursaal, inicialmente llamado de la Zurriola.

Para hacer la medición se eligió un día de labor cualquiera. En este caso el 5 de agosto de 1921, y el resultado fue que entre las seis de la mañana y las ocho de la noche cruzaron el puente 517 bicicletas y motocicletas, 523 coches, 1.062 carros y carretas, 1.820 automóviles de turismo, 65 autobuses, 241 autocamiones y 537 tranvías: total, 4.765 vehículos. Una barbaridad para una población de 62.727 habitantes. La conclusión estaba clara: el tercer puente era necesario.

Fue por eso que ayer, domingo 14 de agosto del citado año 1921, a las once de la mañana, fueron numerosas las personas que se acercaron hasta el nuevo puente para presenciar el acto inaugural. El clero de San Ignacio llegó en procesión con la Cruz alzada. El Ayuntamiento lo hizo en Corporación desde la plaza de la Constitución y la Diputación, también en Cuerpo de Comunidad, desde la plaza de Guipúzcoa. Autoridades e invitados esperaban el comienzo de la ceremonia amenizados por la Banda Municipal de Música, que en el momento de cortar la cinta interpretó la 'Marcha de San Sebastián'. Realizada la bendición por el vicario, señor Uranga, correspondió a Gregorio Odriozola, en nombre de la Inmobiliaria del Gran Kursaal, hacer la entrega del puente a la ciudad, siendo respondido por el alcalde, Pedro Zaragüeta, que cedió a su esposa el honor de cortar la cinta.

Abierto el puente a la circulación de vehículos, el primer coche que pasó fue un automóvil matriculado en Barcelona, propiedad de Ignacio Torres González, y mientras los invitados acudieron a Casa Shanti, donde la Sociedad Umore Ona había organizado un suculento banquete en homenaje al contratista Miguel Imaz que, por cierto, antes de aceptar el proyecto de José Eugenio Ribera, autor del nuevo puente, había previsto construir uno de madera que uniera el ensanche oriental de la Parte Vieja con el proyectado ensanche del Kursaal.

El nuevo puente tenía 110 metros de longitud y 20 de anchura, con tres arcos iguales de 30 metros de luz y seis originales farolas que le harían merecer el título de 'el seis de bastos'. A las seis farolas grandes, con intensidad de luz de 5.000 bujías cada una, se añadieron ocho menores con tres brazos cada una, resultando un total de 24 lámparas y 12.000 bujías.

Durante la tarde-noche de aquel memorable día, se celebró una regata de traineras en la que Vaqueriza ganó a 'Bishko', al tiempo que la ya mencionada Umore Ona se quiso sumar a la fiesta con cucañas, suelta de patos, aurresku, verbena con farolillos a la veneciana, pianolas, churrerías, horchatas y refrescos.

Detrás, al fondo, el Gran Kursaal, a cuyo proyecto pertenecía la construcción del nuevo puente, empezaba a tener forma, aunque todavía le faltaba casi un año para abrir sus puertas.

Restaurado, el puente del Kursaal fue reabierto al público el sábado 7 de agosto de 1993, coincidiendo con la Clásica ciclista de San Sebastián.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

diariovasco Ayer se inauguró el puente del Kursaal