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Una de las meninas que Velázquez retrató en uno de sus cuadros más famosos nació en Eibar. María Agustina Sarmiento de Sotomayor e Isasi era nieta de Juan de Isasi Idiáquez, hombre «importantísimo» de la ciudad armera que «tenía trato directo» con el rey Felipe IV, y solo por esa condición de hija de alguien «de la grandeza», empezó a servir a la infanta Margarita María de Austria. «Era un proceso natural», explica Pedro Moreno Meyerhoff, el autor de un estudio genealógico sobre la figura y la familia de Juan de Isasi, I Conde de Pie de Concha, que revela un dato que había pasado inadvertido hasta hace unos meses en Eibar, y en el resto de Gipuzkoa. Que una de las famosas Meninas retratadas en la obra maestra del Siglo de Oro que se expone en el Museo del Prado era eibarresa. Fue el experto en arte José Ignacio Olave, quien hace unos meses, durante una conferencia, se refirió a este estudio que data de 2008, pero en el que Meyerhoff, también reconocido pintor, doctor en Derecho y experto en genealogía, trabajó durante veinte años. Y aunque la menina María Agustina no es el objeto directo del análisis, «no hay duda de que toda la familia Isasi nació en Eibar», y concretamente ella lo hizo el 9 de febrero de 1637.
Según explica Meyerhoff en su estudio, en el que detalla de forma pormenorizada la ascendencia y descendencia de Juan de Isasi, María Agustina se casó dos veces, la primera con «don Juan Domingo Ramírez de Arellano Mendoza y Alvarado», con quien tuvo un hijo que falleció de niño. Y tras la muerte de su esposo en 1668, contrajo nuevo matrimonio «en la Villa y Corte, en 1670, con don Diego Felipe Zapata Suárez de Mendoza», otro «Grande de España», entre quienes se concertaban las bodas en la alta sociedad. María Agustina murió en Madrid el 31 de octubre de 1704, pero quedó inmortalizada para la historia en el cuadro del pintor sevillano, en el que «ofrece a la infanta Margarita una jarrita de barro colorado, que era comestible, según me dijo una ceramista, y les servía a modo de tila para templar el estómago. Lo mordisqueaban y decían que les iba bien para limpiar».
María Agustina, explica el autor del estudio, «como era habitual entonces entre las mujeres de la grandeza, fue presentada a la corte de niña, con 10 o 12 años. Empezaban a servir sobre todo a las infantas y las princesas. Tenían la misma educación y recibían los mismos privilegios y aunque había ese respeto hacia ellas, jugaban, se entretenían, hacían vida de niños», indica Moreno Meyerhoff.
El autor llegó hasta ella al investigar la figura de su abuelo Juan de Isasi, «una de las personalidades más notables del siglo XVII», que había quedado «eclipsada por la sombra» del propio rey y de su valido, el Conde Duque de Olivares (con quien coincidió durante sus estudios en Salamanca). Fue una de las personas más próximas a Felipe IV, quien le nombró I Conde de Pie de Concha por su labor de maestro del Príncipe de Asturias Baltasar Carlos, en el que el rey depositó «grandes esperanzas» para ser su heredero «porque parecía más despierto, inteligente y brillante», explica Moreno Meyerhoff. «Me atrajeron muchas cosas» del personaje, indica haciendo memoria, y por eso siguió «tirando del hilo, por sus ascendientes y descendientes» en una larga investigación sustentada en los documentos -«porque hay mucha leyenda»- de la casa Híjar, de los que fue depositaria la última duquesa de Alba y que en 1987 donó al Archivo Histórico de Zaragoza, para su consulta pública.
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«La presencia de don Juan de Isasi en la vida del Príncipe fue constante y aun después de transcurridos los años de su misión educadora siguió Baltasar Carlos contando con sus consejos y asistencia, incluso después de la caída de Olivares y de su muerte», recoge Moreno Meyerhoff en su estudio. Pero el príncipe falleció joven, a los 16 años.
El historiador y genealogista centró su trabajo en la figura del abuelo, pero investigando al abuelo, «descubrí a la nieta, que ya sabía quién era por los apellidos pero no le dediqué tanta atención». María Agustina era hija de la primogénita de Juan de Isasi, María Juana Josefa de Isasi Idiáquez y Guevara, y de Diego Sarmiento de Luna y Sotomayor, III conde de Salvatierra, entre otros títulos. «Sobre todo en los siglos XVI y XVII, las familias nobles estaban juntos en la corte, se pactaban matrimonios por razones económicas o para fortalecer uniones y tierras, todos eran parientes», explica el autor y de esa unión nació María Agustina Sarmiento de Sotomayor e Isasi «(a veces, Isasi Sarmiento)», que de niña estuvo al servicio de la Infanta Margarita María de Austria, hija del segundo matrimonio del rey con su sobrina Mariana de Austria. «Sí, sí, era endogamia pura, por eso había luego esos problemas genéticos», apunta.
Como pintor de cámara de la corte, Velázquez inmortalizó a todos los miembros de la familia real y en su último periodo de madurez, en 1656, culminó su cuadro más famoso, y el más estudiado en todo el mundo: 'Las Meninas', donde la pequeña María Agustina se inclina hacia la infanta, de apenas cinco años, para ofrecerle «un pequeño búcaro de tierra roja». Moreno Meyerhoff destaca «el privilegio» que tuvo la eibarresa de ser protagonista del retrato «por antonomasia» de Velázquez. Y confirma, ante la reivindicación de un supuesto origen gallego, su lugar de nacimiento. «Nació en Eibar el 9 de febrero de 1637 y murió en Madrid el 31 de octubre de 1704».
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