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Recreación tridimensional de San Sebastián hacia 1800 que forma parte del trabajo de José Javier Pi Chevrot para su tesis doctoral.
San Sebastián: Así era la ciudad amurallada

Un paseo por la Donostia amurallada

El arquitecto José Javier Pi Chevrot reconstruye de forma virtual la ciudad de San Sebastián anterior al incendio de 1813 en su tesis doctoral. «La Donostia de hace más dos siglos también tenía mucho de 'marco incomparable'», sostiene el autor

Borja Olaizola

San Sebastián

Domingo, 1 de diciembre 2019

La informática obra el milagro de hacer realidad lo que hasta poco parecía imposible. El arquitecto donostiarra José Javier Pi Chevrot se ha valido de los últimos avances de la realidad virtual para reconstruir en tres dimensiones la Donostia anterior al incendio de 1813. La colosal investigación que ha llevado a cabo a lo largo de cinco años para realizar su tesis doctoral ha proporcionado una imagen nunca vista del San Sebastián de hace dos siglos. La reconstrucción virtual permite al observador pasear por las calles de aquella urbe encerrada aún entre murallas y apreciar su pujanza y belleza. El trabajo pretende reivindicar una Donostia que a juicio del arquitecto ha sido ignorada e incluso maltratada en contraposición a las alabanzas que recibe la ciudad actual. «El San Sebastián anterior a 1813 tenía también mucho de 'marco incomparable'», resume Pi Chevrot.

La tesis del arquitecto, titulada 'La ciudad de San Sebastián antes de 1813, reivindicación de su presencia', ocupa más de 700 páginas y le ha valido un sobresaliente 'cum laude' en la Universidad Politécnica de Barcelona ante un tribunal en el que estaban, ente otros especialistas, el arquitecto José Ignacio Linazasoro y la historiadora Ana Azpiri. El trabajo resume una exhaustiva labor de investigación en archivos franceses, españoles y británicos que ha sacado a la luz documentos inéditos sobre San Sebastián. Es el caso de algunos planos que estaban depositados en archivos militares galos y que describían con precisión la orografía y la posición de las defensas de la ciudad. «Hay que tener en cuenta -indica el arquitecto- que las tropas francesas ocuparon San Sebastián hasta en cuatro ocasiones, lo que hace que haya abundante documentación sobre la ciudad en sus archivos militares». Algunos de los planos que el autor incluye en la tesis no habían visto la luz hasta ahora.

Mapas superpuestos

Entre la profusión de imágenes que se pueden ver en el trabajo destacan las reproducciones en tres dimensiones de la antigua urbe. «Con la ayuda de Unai Sarasola hemos conseguido reconstituir la ciudad anterior a 1813 en su ubicación exacta generando un modelo de tres dimensiones que es la columna vertebral del proyecto. A partir del topográfico actual se restituye la orografía sin los cambios operados en los siglos XIX y XX, mediante superposiciones de la cartografía antigua, por aproximaciones sucesivas y ayudados por las referencias de algunos edificios singulares que han permanecido». Algunas de las imágenes tridimensionales se pudieron ver por primera vez en una exposición que el propio arquitecto organizó en 2013 con motivo del bicentenario del incendio en la sala que la Kutxa tenía en el Boulevard. Fue una primera aproximación a una realidad que ahora se ha perfeccionado hasta el punto de que es posible internarse en la ciudad virtual. «Al elaborar un modelo tridimensional concreto -apunta Pi Chevrot- todas las perspectivas son posibles tanto a escala general como a escala particular. Se puede deambular en el interior de la ciudad y a ras del terreno como la veían sus habitantes. Se puede incluso declinar la presentación en cuatro dimensiones añadiendo la secuencia del tiempo. También es posible realizar películas y paseos virtuales sobre y en el interior de la ciudad del pasado».

Las imágenes son el eje en torno al que se vertebra un trabajo que viene a ser una suerte de atlas del San Sebastián antiguo. El autor bucea en toda clase de fuentes documentales para referir la historia de la ciudad desde sus orígenes hasta su destrucción a manos de las tropas anglo-portuguesas en 1813. «Es un trabajo que surge de la necesidad de aportar nuevos datos y una nueva visión sobre la historia de la construcción de la ciudad centrándose en la de San Sebastián anterior a su destrucción en 1813, que ha sido poco estudiada y poco analizada por arquitectos y estudiosos en general».

La reivindicación que el arquitecto hace de la urbe amurallada tiene mucho que ver con el desprestigio que sufrió después del incendio de 1813. Informes como el que redactó el arquitecto Pedro Manuel de Ugartemendía en 1815 contribuyeron a que entre los historiadores se impusiese la idea de una ciudad sombría y poco acogedora. «En ese informe prevalece la descripción del estado ruinoso de la ciudad, que en aquellas fechas era evidentemente muy avanzado, y se alude poco a la situación anterior del tejido edificado, que apenas se valora desde el punto de vista arquitectónico». Los intereses que defendía Ugartemendía, que había elaborado su propio proyecto de reconstrucción de Donostia, hicieron que la trama urbana medieval de la ciudad intramuros saliese «muy malparada» en su informe. «Todo son críticas y rechazo de la ciudad anterior», resume el arquitecto en su trabajo.

«Una ciudad libre»

Pi Chevrot se resiste a aceptar esa visión negativa del San Sebastián antiguo y rescata testimonios de viajeros de la época que hablan de una ciudad pujante, hermosa y con una autonomía sorprendente ante los poderes fácticos de la época. «La ciudad -escribe el arquitecto- se fundó para favorecer la salida comercial del reino de Navarra al arco atlántico y aunque poco después pasó a depender del reino de Castilla, siempre se desarrolló con una perspectiva marítima y mercante, a modo de república casi independiente». El atlas de Louis XIV niño, añade Pi Chevrot, menciona la vitalidad mercantil de San Sebastián y dice textualmente que «está gobernada por los burgueses». Un libelo editado en Londres en 1700 la describe como «una ciudad libre, a manera de una república». «A pesar de ser plaza militar y de algún que otro altibajo debido, entre otras cosas, al surgimiento del rival inglés en la pesca y el comercio, con el desastroso colofón de 1813, la ciudad fue siempre rica y pujante», insiste el autor, que habla de la «multiplicación de palacetes y casas burguesas de buena prestancia» en sus calles.

El asentamiento de Santa Catalina estaba fuera de la fortificación que protegía al núcleo urbano.

La Donostia que recrea el trabajo cuenta con una población de unas 10.000 personas que se concentra sobre todo entre los muros que protegen la ciudad, en lo que hoy se conoce como la Parte Vieja. «Un informe de 1799 revela que unos 6.000 vecinos residían intramuros mientras que los 4.000 restantes se repartían en pequeños núcleos en San Martín, Santa Catalina, el Antiguo, la falda de Ulía o Pasajes de San Pedro, que entonces formaba parte del municipio». Una prueba más de que el antiguo San Sebastián era una ciudad acogedora es que gozaba de servicio de alcantarillado, algo que solo se generalizó en Europa hasta la segunda mitad del XIX, y disponía también de una red de iluminación muy avanzada para su época. Son evidencias que avalan la reivindicación de Pi Chevrot en el sentido de que el 'marco incomparable' ya existía bastante antes del derribo de los muros de las fortificaciones en 1863.

El autor

  • José Javier Pi Chevrot Doctor arquitecto. Su tesis obtuvo un sobresaliente cum laude el pasado día 6 en la UPC de Barcelona.

  • La tesis Se titula 'La ciudad de Donostia-San Sebastián antes de 1813, reivindicación de su presencia' y le ha llevado cinco años de trabajo.

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