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La Corporación Mondragon celebró este martes en el Palacio del Kursaal de San Sebastián su Congreso anual, en plena tormenta por la intención de ... Orona y Ulma -dos de sus empresas industriales más potentes, ambas enclavadas en Gipuzkoa- de abandonar el Grupo. La cita, que sirvió para que el resto de cooperativas se expresara como un bloque entre el disgusto y el enfado por el movimiento de las dos firmas díscolas (que no acudieron a la reunión), concluyó con un extenso y sentido aplauso al presidente de Mondragon, Iñigo Ucín, que invitó a las dos empresas (y a sus socios) a mantenerse en el seno del Grupo.
Ucín, en un gesto insólito en la historia de la Corporación, compareció ante los medios tras el Congreso para reafirmar los mensajes planteados dentro. Y, tras subrayar la fortaleza del Grupo y poner en valor la solidaridad y la intercooperación como claves de la esencia de Mondragon, lanzó directos y clarísimos mensajes sobre la pretendida fuga de Orona y Ulma, que podrían cortar el cordón que les une con el Grupo de Arrasate a mediados del próximo mes de diciembre, cuando están previstas sendas asambleas a tal efecto.
El presidente de la Corporación comenzó su exposición asegurando que «sinceramente, el futuro de Ulma, Orona y el de sus personas será mejor en Mondragon». Algo que justificó «porque compartimos valores, existen muchísimas oportunidades reales de intercooperación y entendemos que juntos somos más fuertes en este escenario mundial cada vez más complejo y lleno de incertidumbres».
Ucín, quien aseguró que a mediodía de ayer la Corporación no tenía notificación oficial alguna por parte de Orona y Ulma, lamentó «no conocer los motivos reales de la salida» de las dos cooperativas. Aún así, remachó, «seguimos viendo un futuro juntos, ya que pensamos que Mondragon es su espacio natural».
Sin tiempo que perder, y ante un movimiento que, cabe recordarlo, ha removido los cimientos morales y éticos del cooperativismo vasco, lanzó una afilada pregunta al aire: «A quién beneficia esta situación».
Y a renglón seguido ofreció también su respuesta: «Nosotros estamos convencidos de que no beneficia ni a Orona, ni a Ulma, ni tampoco al resto de cooperativas ni al conjunto de Mondragon». En definitiva, que la fuga de ambas compañías (la oñatiarra en realidad es un conjunto de nueve cooperativas que se desempeñan con desigual resultado en otros tantos negocios) es perjudicial para todos.
Llegado a ese punto, Iñigo Ucín, que se confesó a DV en cierto modo abrumado por la respuesta del Congreso a sus explicaciones -«como una piña, han reaccionado todos al unísono como una piña», dijo-, repasó las esencias y el 'leit motiv' de la propia Corporación Mondragon.
El presidente del Grupo dejó claro que «la autonomía de los negocios, la libertad en la gestión, la solidaridad y la intercooperación son lo que nos ha traído hasta aquí». Un dardo el de Ucín en mitad de la diana de Ulma y Orona, que reclaman mayor autonomía y volar en solitario.
En esta misma línea, el presidente de Mondragon insistió en que todos esos valores tienen hoy día «plena vigencia», también en mitad del desafío de las cooperativas de Hernani y Oñati, y que son ejes y elementos clave «para hacer crecer nuestros negocios».
Iñigo Ucín
Presidente de Mondragon
Iñigo Ucín, quien dejó claro que «en todo caso, Mondragon respetará la decisión del colectivo de socios» de Orona y Ulma, apeló al aspecto más sentimental del universo cooperativo.
Así, incidió en que en el Grupo «creemos en el compromiso con las anteriores generaciones, que fueron las que pusieron en marcha nuestros negocios, y también en la obligación de tener que dejar un legado mejor a las siguientes». «Algo que -apuntó- nos obliga a enfrentar el futuro en clave de cooperación», añadió.
«Cualquier enfoque que nos haga más pequeños, que debilite nuestras fuerzas y nos reste capacidad de cooperación en conjunto, nos dificulta atender esos compromisos», advirtió. Ucín aseguró también que «los órganos de Mondragon siguen teniendo su puerta abierta y una total disposición a seguir hablando». Mensaje, explicó, que la Corporación quiere trasladar de forma clara a todos los socios del Grupo y, por supuesto, a los de Ulma y Orona.
12.000 Millones de euros en ventas en lo que va de año, 6.500 de ellos en el área industrial.
80.100 Puestos de trabajo en el conjunto de la corporación a cierre de septiembre.
El presidente de la Corporación no perdió la ocasión de recordar «la razón de ser» del Grupo, en un momento precisamente en el que el gesto de esas dos cooperativas pone en cuestión los mismos principios que guían al conglomerado fundado por el padre Arizmendiarrieta.
«Mondragon es la casa de miles de personas», sentenció, para recordar que aúna a un centenar de cooperativas, ocho fundaciones, una mutua, diez entidades de cobertura y más de 80.000 trabajadores, que «ha sabido superar obstáculos y ha practicado la solidaridad en sus 66 años de historia». «Siempre hemos dado un paso al frente para ayudar a todas y cada una de las cooperativas que lo han necesitado», dijo.
Aprovechando que no pocas voces achacan a los líderes de Orona y Ulma cierta falta de consenso y demasiada celeridad en sus planteamientos rompedores, Iñigo Ucín aprovechó para recordar que Mondragon es «un proyecto colectivo, en el que participan todas sus cooperativas».
«A través del debate y los consensos tomamos las decisiones que son mejores para nuestro futuro». En ese repaso de los valores y las esencias del Grupo, el presidente de Mondragon hizo especial hincapié en el respeto al espíritu fundacional, que resumió en «el máximo respeto a los órganos de decisión de cada cooperativa y la fidelidad con que se plasma en los órganos de representación del Grupo la representación de todas sus divisiones y cooperativas». «Somos un modelo de transparencia, democracia y participación», concluyó.
Para reforzar su mensaje, Ucín puso números a la potencia de tiro de Mondragon que, dijo, cerró un ejercicio 2021 con un récord histórico de rentabilidad y con unas inversiones de 1.450 millones. Las ventas sumaron 11.400 millones, un 5% más, y en los diez primeros meses de 2022 ya superan los 12.000 millones, con 6.500 en el área industrial.
El Congreso de Mondragon, presidido por una mujer, Leire Mugerza, por primera vez, aprobó por unanimidad una ponencia enviada hace meses a todas las cooperativas sin recibir ninguna enmienda. El texto se refiere a 'la adecuación de las aportaciones de Caja Laboral a los fondos e instrumentos de intercooperación y solidaridad'. Un cambio técnico para mantener la actual relación y colaboración del Grupo y Caja Laboral, que pasará a estar supervisada por el Banco Central Europeo, que ya la considera 'entidad sistémica' al haber crecido y presentar unos activos por encima de los 30.000 millones.
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