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El color verde de las coles son todo un reclamo.
Coles de Bruselas: propiedades, beneficios y cómo cocinarlas
La despensa

Coles de Bruselas: propiedades, beneficios y cómo cocinarlas

Arranca la temporada de una verdura típica del invierno y que nos acompañará hasta bien entrada la primavera. A pesar de que su presencia en nuestros menús no es muy frecuente, todo el mundo conoce las coles de Bruselas. Lo que quizá no es tan sabido es el origen de esta verdura, muy popular en los Países Bajos.

Martes, 23 de noviembre 2021, 06:51

Como toda buena explicación habrá que empezar por el principio. ¿Qué relación existe entre las coles de Bruselas y la capital belga? Correcto. Los primeros en apostar por el cultivo de este alimento fueron los belgas, que ahora, cuando el consumo y la producción de éste se han extendido a otras partes del mundo, mantienen su nombre ligado a la verdura. Y es que las coles son un producto que tiene también mucho arraigo en la agricultura de Francia, Holanda o Reino Unido.

Esta planta tiene una altura de tallo de entre 30 y 70 centímetros. Su cosecha puede extenderse desde finales de verano hasta principios de primavera, dependiendo de la variedad cultivada. De esta verdura considerada de invierno, se conocen variedades estándar e híbridas, que varían en tamaño, en color, en sabor y claro, las hay tempranas, intermedias y tardías, ampliándose así su estancia en el mercado.

Propiedades de la col de Brusela

  • En cuanto a sus propiedades nutricionales, la col de Bruselas es rica en vitamina C, provitamina A, ácido fólico y vitaminas del grupo B, además de potasio, magnesio, yodo, zinc, hierro, fósforo y calcio entre otros.

  • La col de bruselas es un alimento que apenas aporta calorías.

  • Cabe destacar su aporte en fibra y, dentro de la familia de las crucíferas, es una de las más energéticas, pero aun así aporta menos de 50 kcal. por cada 100 gramos

  • Conviene recordar que este alimento está limitado para personas que sufren algunos problemas de salud relacionados con la glándula tiroides o con las difíciles digestiones.

A pesar de sus propiedades, no es la verdura que más éxito tiene de la 'familia', ya que otras como la coliflor han encontrado más espacio en el ámbito gastronómico. Ni siquiera su imagen, con ese verde brillante, le ha ayudado a la hora de integrarse en el día a día de las familias y de los restaurantes.

Algunos estudios apuntan a que en la época romana se cultivaba en Italia una variedad de este producto, pero la col de Bruselas que ahora conocemos tiene su fecha de nacimiento en 1200. La col se hizo rápidamente popular en el siglo XIX y, tras un breve periodo de tiempo, los belgas comenzaron a cultivarla extensamente y se convirtió en un alimento muy consumido en el sur de los Países Bajos porque son zonas frías que toleran muy bien esta planta. El nombre de la col de Bruselas lo dio Carlos Linneo.

Las coles de Bruselas tienen un gran prestigio en países europeos como Francia, Holanda o Reino Unido.

Si hay dos comunidades que lideran la producción de esta verdura, éstas son Cataluña y Aragón, si bien el cultivo de las coles de Bruselas es cada vez más habitual en España y otras zonas geográficas como Madrid están aumentando su producción.

¿Cómo cocinar la col de Bruselas?

La col de Bruselas se puede encontrar durante todo el año, y resulta una interesante alternativa a la habitual col o berza, porque su pequeño tamaño puede ser más atractivo para gustos más reacios a las verduras. Su preparación puede ser al vapor o hervidas, fundamentalmente, y en cualquiera de los casos el único peligro radica en saber suavizar su característico sabor amargo.

Pueden servirse salteadas junto a jamón y champiñones, ofreciendo de esta manera una propuesta saludable y muy atractiva. Pero los hay quienes apuestan por el horno o por unas recetas con las coles al vapor. Y sí, todas son muy sabrosas, pero de cada uno dependerá el aliño o la guarnición que se le añada para definir la receta como saludable o no. Cabe recordar que buena parte de sus nutrientes desaparecerá en el momento de la cocción.

Una posibilidad que cada vez tiene más adeptos es la opción de introducir las coles de Bruselas en las ensaladas. Crudas, sí, haciendo la función de, por ejemplo, el repollo, y aportando unos toques crujientes a un plato que admite todo tipo de propuestas. Es tiempo de verduras y las coles pueden ser un gran aliado este invierno.

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