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Lleva décadas tratando a diario con deportistas de todas las edades y su reflexión es clara: «en la sociedad actual hay un problema grave ... de desinformación en los temas relacionados con la salud». Lo dice Ricardo Jiménez, especialista en medicina del deporte en la Clínica Quirón de Donostia y entrenador nacional de atletismo. Según él, hoy en día no hay ningún tipo de filtro y la gravedad del problema radica en que no todo el mundo tiene conocimientos para interpretar la información que nos llega tanto de redes sociales como del amigo de turno, ya sea esta «buena, mala o regular».
Se refiere a los entrenamientos en el gimnasio y, más concretamente, a los que tienen que ver con pesas entre adolescentes. «Un exceso de hipertrofia puede dañar las inserciones musculotendinosas y alterar el desarrollo del corazón si no se hace un trabajo aeróbico complementario como puede ser footing, natación o bicicleta», advierte Jiménez. «No tenemos que olvidar que un chaval de 14-15 años todavía está en proceso de crecimiento y que un mal entrenamiento puede ser perjudicial para su salud», destaca desde su consulta.
Por eso, aconseja seguir siempre las directrices de un profesional. «Independientemente del objetivo final que quiera conseguir cada uno de estos adolescentes, conviene que el trabajo de musculación esté asesorado y supervisado por un especialista del sector», añade. En ese sentido, Jiménez pone el foco en la tendencia cada vez más habitual a la imitación. «Cuando estos niños van a los gimnasios procuran hacer los mismo ejercicios que el resto, pero cabe recordar que cada persona es diferente y que, aunque tengan la misma edad, los ritmos de desarrollo no son iguales».
Preguntado por la ingesta de proteínas y otros tipos de suplementos en menores de edad, el médico irundarra cuenta que no se pueden catalogar de buenos o malos e insiste en que todo depende de «por qué, para quién y quién lo controle». Siempre hablando desde el prisma de la salud, reconoce, lo primero es llevar un estilo de vida saludable y una alimentación equilibrada. «A partir de ahí, según en qué circunstancia puede haber necesidad o no de algún tipo de refuerzo». Sin olvidar, claro está, que se trata de niños.
A finales del siglo pasado había teorías que demonizaban el trabajo de fuerza en gente joven. Sin embargo, estudios rigurosos actuales demuestran que ese concepto es «erróneo», asegura Jiménez. «El trabajo de fuerza, si se hace bien, organizado y adecuado a cada grado de desarrollo, es bueno y ayuda a compensar algunas deficiencias. De lo contrario, puede traernos problemas», concluye.
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