Borrar
Fallece el histórico jeltzale Gerardo Bujanda a los cien años

Fallece el histórico jeltzale Gerardo Bujanda a los cien años

El último gudari del batallón Saseta había recibido sendos homenajes hace unos días al cumplir un siglo de vida

A. González Egaña

San Sebastián

Jueves, 5 de septiembre 2019, 08:51

El histórico jeltzale Gerardo Bujanda Sarasola falleció ayer a los 100 años de edad. El gudari que luchó en el batallón Saseta, burukide guipuzcoano insustituible y exdiputado en el Congreso, entre otras muchas cosas, había recibido el pasado 25 de agosto, día de su cumpleaños, un emocionado homenaje de su familia y de su partido al cumplir un siglo de vida y como agradecimiento a su incansable lucha por Euskadi.

En el corazón del barrio de El Antiguo, ese día acompañado por su in­se­pa­ra­ble mu­jer, Li­de Oñe­de­rra, y sus hi­jos, es­tu­vo arropado por otros miem­bros de la sa­gas Bu­jan­da-Sa­ra­so­la y Oñe­de­rra, pe­ro tam­bién por una re­pre­sen­ta­ción de la fa­mi­lia na­cio­na­lis­ta en­ca­be­za­da por el pre­si­den­te del PNV, An­do­ni Or­tu­zar, el lí­der del GBB, Jo­se­ba Egi­bar, y el dipu­tado ge­ne­ral de Gi­puz­koa, Mar­kel Olano. To­dos elo­gia­ron la fi­gu­ra del ve­te­rano gu­da­ri al cum­plir cien años de­di­ca­dos en gran par­te a la de­fen­sa de la li­ber­tad fren­te a las tro­pas fran­quis­tas, a la mi­li­tan­cia clan­des­ti­na du­ran­te la dic­ta­du­ra y al ac­ti­vis­mo po­lí­ti­co en la na­cien­te de­mo­cra­cia con un em­pe­ño es­pe­cial en la res­tau­ra­ción del au­to­go­bierno vas­co. Ese día fue su última intervención en público, en la pla­za Sert del ba­rrio do­nos­tia­rra de El Antiguo que le vio na­cer y en el que se hizo a sí mis­mo. Bujanda agra­de­ció emo­cio­na­do, mi­cró­fono en mano, las mues­tras de ca­ri­ño: «Ten­go mu­chos años y me fal­ta el ai­re. Pe­ro vues­tro áni­mo, ca­ri­ño y co­ra­zo­nes se­rán míos por siem­pre. Tam­bién en el cie­lo».

Gerardo Bujanda concedió a este periódico su última entrevista el pasado 28 de agosto. El histórico jeltzale re­ci­bió en su ca­sa del ba­rrio do­nos­tia­rra de El An­ti­guo a un equipo de este periódico. Compartió char­la, con­fe­sio­nes his­tó­ri­cas e hizo me­mo­ria de una vi­da de lu­cha in­can­sa­ble por la li­ber­tad de Eus­ka­di. Bu­jan­da con­fe­só que se­guía uti­li­zan­do el or­de­na­dor, y que allí es­cri­bía sus me­mo­rias y tam­bién poe­sías. En la char­la no de­jó de­ta­lle, re­cordó nom­bres, fe­chas y anéc­do­tas con en­vi­dia­ble cla­ri­dad. Una de las más du­ras la vi­vió en Áfri­ca, don­de cum­plía el ser­vi­cio mi­li­tar: «El 13 de ju­nio de 1943, a las 12.30, me sa­ca­ron a fu­si­lar».

Tras su cumpleaños, el Ayuntamiento de San Sebastián también le rindió honores y le brindó el reconocimiento de la ciudad de manos de la concejala de Acción Social, la también jeltzale Aitziber San Román. El tradicional gesto que el consistorio dedica a los centenarios donostiarras, con la entrega de un ramo de flores, fue acogido con inmensa gratitud por el veterano jeltzale. Con una memoria envidiable, re­cor­daba anécdotas de su extensa vida.

Los concejales San Román y Domínguez-Macaya, en casa del veterano gudari.

Su so­brino Jo­sé Ma­nuel Bu­jan­da le re­cor­da­ba esos días co­mo «un hom­bre de una lu­ci­dez en­vi­dia­ble, gu­da­ri re­sis­ten­te clan­des­tino, re­pre­sa­lia­do y tam­bién tor­tu­ra­do». «Co­mo dipu­tado en Cor­tes y di­ri­gen­te del PNV, ha si­do tes­ti­go vi­vien­te y re­pre­sen­tan­te –en pa­la­bras de su so­brino– de una ge­ne­ra­ción ejem­plar in­com­pa­ra­ble, di­fí­cil­men­te igua­la­ble, que lo dio to­do por la li­ber­tad, por la de­mo­cra­cia y por Eus­ka­di. Un ejem­plo».

Si al­go mar­có su vi­da fue el le­van­ta­mien­to de 1936, que «su­pu­so un an­tes y un des­pués en la his­to­ria y pa­ra mu­chas fa­mi­lias». En ca­sa de los Bu­jan­da Sa­ra­so­la, con tres her­ma­nas y tres her­ma­nos, ellas tu­vie­ron que exi­liar­se co­mo 'ni­ñas de la gue­rra' y cuan­do sus dos her­ma­nos par­tie­ron ha­cia el fren­te, él to­mó el mis­mo ca­mino y se en­ro­ló co­mo ellos en el ba­ta­llón Sa­se­ta. Fue apre­sa­do y es­tu­vo cua­tro años en pe­na­les y cam­pos de pri­sio­ne­ros y fue obli­ga­do a efec­tuar tra­ba­jos for­zo­sos en Ma­drid. Fi­na­li­za­da la con­tien­da, tu­vo cla­ro cuál era el ca­mino que ha­bía de se­guir: «Le­van­tar el PNV, re­cu­pe­rar las li­ber­ta­des y re­cons­truir el au­to­go­bierno».

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

diariovasco Fallece el histórico jeltzale Gerardo Bujanda a los cien años