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El Gobierno Vasco quiere meter a los hombres en la cocina

El Gobierno Vasco quiere meter a los hombres en la cocina

La ley de Vivienda fijará espacios mínimos para fomentar que se compartan las tareas domésticas

José domínguez

Jueves, 19 de septiembre 2019, 15:14

El director de Vivienda y Arquitectura del Gobierno Vasco, Pablo García Astrain, reconoce que cuando su departamento empezó a elaborar la futura norma para fijar los criterios mínimos que en Euskadi deberá cumplir la vivienda en el futuro, tenía claro que había que hacerlo desde una perspectiva de género. Pero los planteamientos iniciales que en este sentido proponían los técnicos se centraron en garantizar la seguridad de la mujer en las nuevas construcciones. Accesos seguros, sin puntos negros para evitar agresiones... Sin embargo, una consulta con la asesora de ONU Habitat, Inés Sánchez de Madariaga, les abrió los ojos: incluso la distribución interna de un inmueble puede ayudar, y mucho, en el avance hacia una igualdad real entre sexos. Y el modelo predominante en el parque vasco no lo hace al haber reducir el tamaño de las cocinas a «laboratorios especializados, estrechos, en los que apenas se desenvuelve bien una persona». Una excusa perfecta para que el hombre eluda asumir responsabilidades en los fogones o con la limpieza de sartenes y cazuelas. Pues nada de eso. El borrador del decreto sobre las condiciones de habitabilidad que prepara la viceconsejería dirigida por Iñaki Arriola exigirá que se amplíen estas estancias para promover que «las parejas compartan tareas».

«La idea es que cuando hay más espacio se promueve la relación interpersonal y eso es lo que queremos facilitar», remarca el responsable autonómico. Por eso, y al margen de que las medidas puedan variar «porque el borrador todavía está en fase de alegaciones y pueden introducirse aportaciones de otros grupos y colectivos», fija en siete metros cuadrados la superficie útil mínima que debe tener esta estancia en toda nueva vivienda que se construya a partir de que la futura norma entre en vigor -la previsión es que dentro de un año-. Eso para el piso más pequeño, de una habitación, que no podrá ser inferior a 35 metros cuadrados para evitar que desembarquen en Euskadi los 'pisos colmena' que ya empiezan a proliferar en Barcelona. Porque su tamaño aumenta hasta los 12 metros según se vayan sumando dormitorios.

Además, las recomendaciones de la experta en cuestiones de género en el ámbito urbanístico ha llevado al departamento a promover en el futuro decreto regulador que en los diseños de los futuros hogares las cocinas se acerquen lo máximo posible a las salas de estar y comedores. Que incluso se fundan en una misma estancia. «La idea en ese caso es que al desaparecer las distancias se mejora la movilidad y la comunicación, la persona que está preparando la comida no se queda aislada», remarca.

Herencia «burguesa»

Pero es que todavía se puede actuar contra las desigualdades con una buena redistribución de la casa. Porque hasta la forma de repartir las habitaciones es incorrecta. «Responde a un esquema jerárquico y heteropatriarcal heredado del modelo de vivienda burguesa que se generalizó aquí el siglo pasado». Esto es, un dormitorio principal más grande, habitualmente reservado al matrimonio, y otros más pequeños «para los hijos». En Europa, sin embargo, Pablo García destaca que el criterio a la hora de diseñar el interior de un inmueble es «más equilibrado, quizá por tener una tradición mayor de casas obreras». Y hacía estos estándares predominantes en el entorno comunitario quiere redirigir el Gobierno vasco las directrices que deben marcar la distribución residencial en Euskadi a partir de ahora. Por eso exigirá que los dormitorios no puedan tener menos de 10 metros cuadrados de superficie útil.

La idea es acercar la cocina a los comedores y salas de estar, para no aislar a quien prepara la comida

El objetivo es doble. No establecer diferencias entre los miembros de la familia y convertir un lugar donde ahora muchos limitan su actividad al sueño, en espacios multiusos. «Hay que tener en cuenta que en muchos casos los hijos siguen en casa a los 30 años, y no les vas a tener siempre en estancias de seis metros cuadrados, ampliando su superficies fomentas espacios multiusos, que también pueden mejorar las relaciones intrafamiliares».

El cualquier caso, el director de Vivienda matiza que el borrador del decreto no se ha olvidado de mejorar las condiciones de seguridad para proteger a las mujeres. Así, el documento -el único en el conjunto de España que aborda estos criterios bajo una perspectiva de género-, remarca que todos los espacios y elementos comunes de los edificios, incluidas las escaleras, deben contemplar medidas encaminadas a garantizar la percepción de confianza. Así, los diseños deberán huir de formas que generen recovecos y puntos negros. Y, en el caso de que sea imposible evitar «ángulos muertos, esquinas o zonas oscuras», deberán habilitarse «espejos y otros sistemas visuales para que se visibilicen». En este sentido, en pasillos prolongados, se contempla la instalación de sensores que enciendan las luces coincidiendo con el paso de la persona.

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