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Eduardo Chillida: «Yo no hablo alemán pero mis obras sí»

Eduardo Chillida: «Yo no hablo alemán pero mis obras sí»

El escultor llevó al límite la versatilidad del acero y la capacidad de las forjas de Reinosa para realizar la gran escultura que conmemora la reunificación alemana y que desde hace dos décadas se halla en los jardines de la Cancillería de Berlín

Alberto Moyano

San Sebastián

Domingo, 7 de enero 2024, 07:00

S

i en algún país la obra de Eduardo Chillida ha encontrado un eco especial ése es Alemania. Ningún estado a excepción de España cuenta con tantas obras públicas -hasta once esculturas- de un artista cuyas creaciones están presentes en lugares tan dispares como Estados Unidos, Irán o Japón. Fue un amor correspondido: es difícil calibrar el influjo de pensadores como Martin Heidegger o compositores como Bach en la evolución intelectual de Chillida. «Yo no hablo alemán pero mis obras seguramente sí», decía el artista donostiarra para ilustrar la recepción que su obra había encontrado allí. Ninguna imagen encarna mejor esta relación que la de la gran escultura 'Berlín' instalada desde hace dos décadas en la Cancillería alemana. Hablamos de una obra realizada en acero, de seis metros de altura por otros seis de anchura, formada por dos troncos cuyos brazos parecen a punto de entrelazarse. En total: noventa toneladas de peso. Su coste no se desveló, pero se estimó en 174 millones de pesetas -algo más de un millón de euros-. Fuese cual fuese, lo sufragó un mecenas alemán.

FILIP SINGER

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FILIP SINGER

FILIP SINGER

Antes de su traslado a Alemania, 'Berlín' permaneció en la entrada de Chillida Leku en aquellos meses del año 2000 que precedieron a la inauguración del museo. «Era imposible meterla dentro, en las campas. Instalar 'Lotura XIV' ya fue toda una odisea. Por eso decidimos que 'Berlín', de dimensiones parecidas, se quedara en la entrada. No merecía la pena tanto esfuerzo para luego trasladarla a su destino en Alemania», explicaba Luis Chillida diez años después.

Fue en septiembre de 2000 cuando la obra viajó en dos camiones de Hernani al Puerto de Pasajes, en donde un barco la trasladó a Países Bajos. Allí, otros dos camiones se encargaron de llevarla hasta Berlín, en cuya Cancillería se instaló un mes después. Todo había empezado en noviembre de 1998, cuando Chillida recibió la visita del editor, mecenas y admirador de su obra, Rolf Becker, quien le manifestó su intención de regalar a la ciudad una obra del escultor donostiarra que pudiera reflejar el proceso de reunificación de las dos Alemanias. Una idea que complementaba la del canciller Schröder, que recientemente había obsequiado a Bonn con una obra de Henry Moore.

1986

Montaje de la casa de Goethe Frankfur.

1991

Vista de la exposición individual en la Martin-Gropius-Bau, Berlín

2000

Montaje de la escultura 'Berlín'.

1997

Inauguración de la obra La Jaula de la Libertad Münster. Galería Dorothea Van Der Koelen

2000

Pilar Belzunce con Rolf Becker y el presidente de la República Federal de Alemania, Gerhard Schröder en la inauguración de la colocación de Berlin.

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Dicho y hecho. Chillida se lo tomó como un reto y se puso manos a la obra. La pieza se forjó en la histórica factoría de Sidenor de la localidad cántabra de Reinosa, cuyas instalaciones y la pericia de los operarios fueron llevadas al límite. «El trabajo de fábrica fue complicadísimo. Por eso, la ejecución de 'Berlín' fue muy lenta, pero al final se logró», reconocía Luis Chillida.

La obra fue inaugurada el 2 de mayo de 2001 en los jardines de la Cancillería, pero la ubicación exacta no dejó a nadie satisfecho: la escala entre la escultura y el edificio empequeñecía la primera, así que un año más tarde Schröder ordenó alejarla de la Cancillería unos metros.

Angela Merkel y David Cameron, durante un encuentro en la Cancillería alemana en 2010.

AFP

Schröder explica sobre una

maqueta la ubicación de

‘Berlín’ a Eduardo y Pilar, el

arquitecto Axel Schultes y

el mecenas Rolf Becker.

En septiembre de 2000, dos

camiones se llevaron la

escultura ’Berlín’ al puerto de

Pasajes. NACHO ARTERO

Angela Merkel y David Cameron, durante un encuentro en la Cancillería alemana en 2010.

AFP

Schröder explica sobre una

maqueta la ubicación de

‘Berlín’ a Eduardo y Pilar, el

arquitecto Axel Schultes y

el mecenas Rolf Becker.

En septiembre de 2000, dos

camiones se llevaron la

escultura ’Berlín’ al puerto de

Pasajes. NACHO ARTERO

Angela Merkel y David Cameron, durante un encuentro en la Cancillería alemana en 2010.

AFP

Schröder explica sobre una

maqueta la ubicación de

‘Berlín’ a Eduardo y Pilar, el

arquitecto Axel Schultes y

el mecenas Rolf Becker.

En septiembre de 2000, dos

camiones se llevaron la

escultura ’Berlín’ al puerto de

Pasajes. NACHO ARTERO

Schröder explica sobre una

maqueta la ubicación de

‘Berlín’ a Eduardo y Pilar, el

arquitecto Axel Schultes y

el mecenas Rolf Becker.

En septiembre de 2000, dos

camiones se llevaron la

escultura ’Berlín’ al puerto de

Pasajes. NACHO ARTERO

Angela Merkel y David Cameron, durante un encuentro en la Cancillería alemana en 2010.

AFP

Según Christoph Becker, uno de los mayores expertos alemanes en la obra de Chillida, «a pesar de su imponente altura de unos cinco metros, no parece pesada, y puede verse desde todos los ángulos. Cada vez que las cámaras de los telediarios se dirigen a la Cancillería de Berlín, queda claro que el 'Berlín' de Chillida es una de las obras de arte con mayor presencia mediática de Alemania».

Chillida cuenta con otra decena de obras monumentales en espacios públicos de Alemania, como 'Buscando la luz II', en los jardines del Pinakothek der Moderne de Munich, la 'Jaula de la Libertad', en la Landeszentral Bank Square de la localidad de Tréveris, o las instaladas en Bonn, Colonia y Frankfurt. «Mi obra conecta más íntimamente con los pueblos germánicos que con los mediterráneos. Quizá porque mi propia cultura es una cultura atlántica. Más hacia dentro, más introvertida que la italiana», describía el artista donostiarra.

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Créditos

  • Texto Alberto Moyano

  • Narrativa visual y diseño Izania Ollo, Beatriz Campuzano y Maider Calvo

  • Edición de vídeo Ainhoa Múgica y Dani Soriazu

  • Desarrollo Gorka Sánchez

  • Edición Jesús Falcón

  • Material audiovisual Chillida Leku, archivo Eduardo Chillida, Fundación Maeght y Susana Chillida

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