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i en algún país la obra de Eduardo Chillida ha encontrado un eco especial ése es Alemania. Ningún estado a excepción de España cuenta con tantas obras públicas -hasta once esculturas- de un artista cuyas creaciones están presentes en lugares tan dispares como Estados Unidos, Irán o Japón. Fue un amor correspondido: es difícil calibrar el influjo de pensadores como Martin Heidegger o compositores como Bach en la evolución intelectual de Chillida. «Yo no hablo alemán pero mis obras seguramente sí», decía el artista donostiarra para ilustrar la recepción que su obra había encontrado allí. Ninguna imagen encarna mejor esta relación que la de la gran escultura 'Berlín' instalada desde hace dos décadas en la Cancillería alemana. Hablamos de una obra realizada en acero, de seis metros de altura por otros seis de anchura, formada por dos troncos cuyos brazos parecen a punto de entrelazarse. En total: noventa toneladas de peso. Su coste no se desveló, pero se estimó en 174 millones de pesetas -algo más de un millón de euros-. Fuese cual fuese, lo sufragó un mecenas alemán.
FILIP SINGER
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Antes de su traslado a Alemania, 'Berlín' permaneció en la entrada de Chillida Leku en aquellos meses del año 2000 que precedieron a la inauguración del museo. «Era imposible meterla dentro, en las campas. Instalar 'Lotura XIV' ya fue toda una odisea. Por eso decidimos que 'Berlín', de dimensiones parecidas, se quedara en la entrada. No merecía la pena tanto esfuerzo para luego trasladarla a su destino en Alemania», explicaba Luis Chillida diez años después.
Fue en septiembre de 2000 cuando la obra viajó en dos camiones de Hernani al Puerto de Pasajes, en donde un barco la trasladó a Países Bajos. Allí, otros dos camiones se encargaron de llevarla hasta Berlín, en cuya Cancillería se instaló un mes después. Todo había empezado en noviembre de 1998, cuando Chillida recibió la visita del editor, mecenas y admirador de su obra, Rolf Becker, quien le manifestó su intención de regalar a la ciudad una obra del escultor donostiarra que pudiera reflejar el proceso de reunificación de las dos Alemanias. Una idea que complementaba la del canciller Schröder, que recientemente había obsequiado a Bonn con una obra de Henry Moore.
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Dicho y hecho. Chillida se lo tomó como un reto y se puso manos a la obra. La pieza se forjó en la histórica factoría de Sidenor de la localidad cántabra de Reinosa, cuyas instalaciones y la pericia de los operarios fueron llevadas al límite. «El trabajo de fábrica fue complicadísimo. Por eso, la ejecución de 'Berlín' fue muy lenta, pero al final se logró», reconocía Luis Chillida.
La obra fue inaugurada el 2 de mayo de 2001 en los jardines de la Cancillería, pero la ubicación exacta no dejó a nadie satisfecho: la escala entre la escultura y el edificio empequeñecía la primera, así que un año más tarde Schröder ordenó alejarla de la Cancillería unos metros.
Angela Merkel y David Cameron, durante un encuentro en la Cancillería alemana en 2010.
AFP
Schröder explica sobre una
maqueta la ubicación de
‘Berlín’ a Eduardo y Pilar, el
arquitecto Axel Schultes y
el mecenas Rolf Becker.
En septiembre de 2000, dos
camiones se llevaron la
escultura ’Berlín’ al puerto de
Pasajes. NACHO ARTERO
Angela Merkel y David Cameron, durante un encuentro en la Cancillería alemana en 2010.
AFP
Schröder explica sobre una
maqueta la ubicación de
‘Berlín’ a Eduardo y Pilar, el
arquitecto Axel Schultes y
el mecenas Rolf Becker.
En septiembre de 2000, dos
camiones se llevaron la
escultura ’Berlín’ al puerto de
Pasajes. NACHO ARTERO
Angela Merkel y David Cameron, durante un encuentro en la Cancillería alemana en 2010.
AFP
Schröder explica sobre una
maqueta la ubicación de
‘Berlín’ a Eduardo y Pilar, el
arquitecto Axel Schultes y
el mecenas Rolf Becker.
En septiembre de 2000, dos
camiones se llevaron la
escultura ’Berlín’ al puerto de
Pasajes. NACHO ARTERO
Schröder explica sobre una
maqueta la ubicación de
‘Berlín’ a Eduardo y Pilar, el
arquitecto Axel Schultes y
el mecenas Rolf Becker.
En septiembre de 2000, dos
camiones se llevaron la
escultura ’Berlín’ al puerto de
Pasajes. NACHO ARTERO
Angela Merkel y David Cameron, durante un encuentro en la Cancillería alemana en 2010.
AFP
Según Christoph Becker, uno de los mayores expertos alemanes en la obra de Chillida, «a pesar de su imponente altura de unos cinco metros, no parece pesada, y puede verse desde todos los ángulos. Cada vez que las cámaras de los telediarios se dirigen a la Cancillería de Berlín, queda claro que el 'Berlín' de Chillida es una de las obras de arte con mayor presencia mediática de Alemania».
Chillida cuenta con otra decena de obras monumentales en espacios públicos de Alemania, como 'Buscando la luz II', en los jardines del Pinakothek der Moderne de Munich, la 'Jaula de la Libertad', en la Landeszentral Bank Square de la localidad de Tréveris, o las instaladas en Bonn, Colonia y Frankfurt. «Mi obra conecta más íntimamente con los pueblos germánicos que con los mediterráneos. Quizá porque mi propia cultura es una cultura atlántica. Más hacia dentro, más introvertida que la italiana», describía el artista donostiarra.
Texto Alberto Moyano
Narrativa visual y diseño Izania Ollo, Beatriz Campuzano y Maider Calvo
Edición de vídeo Ainhoa Múgica y Dani Soriazu
Desarrollo Gorka Sánchez
Edición Jesús Falcón
Material audiovisual Chillida Leku, archivo Eduardo Chillida, Fundación Maeght y Susana Chillida
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Álvaro Soto | Madrid y Lidia Carvajal
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