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patricia rodríguez
Viernes, 7 de febrero 2020, 06:40
La autopista AP-8, una de las más antiguas de España y que soporta una gran densidad de tráfico diario, ha sido otra vez noticia ... a causa de un corrimiento de tierras de «grandes dimensiones», en este caso con consecuencias trágicas. Hace quince años otro derrumbe de rocas sobre el asfalto, esta vez en el tramo guipuzcoano, atrapó a seis automovilistas guipuzcoanos que lograron salvar la vida «por los pelos». La avalancha se produjo entre Itziar y Zestoa, y sepultó a los conductores bajo un alud de tierra y piedras de gran tamaño.
Fue una ladera de treinta metros de altura, compuesta principalmente por rocas, la que se deslizó sobre la carretera y dejó una lengua de cincuenta metros de ancho además de un gran susto en el cuerpo a los testigos directos. Esta autopista es una de las carreteras con mayores incidencias, donde los cortes y desvíos de tráfico son habituales, sobre todo en el entorno de la capital guipuzcoana, por donde circulan todos los días más de 85.000 vehículos.
La vía ha sufrido numerosos desprendimientos de tierra si bien nunca había causado heridos graves. El 17 de junio de 1988, una franja de tierra de unos 150 metros de longitud por 80 de ancho se desplomó de la ladera de un monte, en el lugar donde se unen la carretera nacional N-I y la autopista AP-8, a la entrada de la variante de San Sebastián. Tampoco hubo que lamentar daños personales en el accidente ocurrido hace dos años a la altura de Mendaro, nuevamente a causa de un desprendimiento de tierras de volumen importante que atrapó a varios vehículos que circulaban en sentido Irun.
Las obras de reparación y estabilización de la ladera cada vez que ocurre un derrumbe obligan a cortar la calzada y a buscar alternativas a través de carreteras secundarias. Unas molestias, en el mejor de los casos, que cientos de usuarios han soportado a menudo. Como en la carretera de la costa N-634, otra de las vías guipuzcoanas donde los derrumbes han sido habituales debido al impacto del mar.
La autopista AP-8 (Bilbao-Behobia) es de las más antigua de España, después de la de Barcelona y la Junquera. En 1971 se inauguró el primer tramo, que unía los municipios de Basauri y Durango mientras que las obras del resto del trazado se prolongaron hasta 1975. Europistas construyó los 105 kilómetros de esta vía rápida a cambio de su explotación durante 35 años, por lo que el 6 de junio de 2003 la carretera pasó a manos de las diputaciones de Gipuzkoa y Bizkaia.
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