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Han sido ocho meses de espera que a los religiosos guipuzcoanos se les han hecho eternos, pero la espera ha merecido la pena, al menos ... para un sector de la Diócesis de San Sebastián, que ha acogido con una alegría indisimulada el nombramiento de Fernando Prado como obispo. Al contrario de lo que sucedió con su antecesor, José Ignacio Munilla, el nuevo prelado será bien acogido en la diócesis.
«He recibido la noticia con mucha alegría. Es un hombre que puede hacer mucho bien a la diócesis tal y como está en este momento», afirma el sacerdote y teólogo José Antonio Pagola, que conoce bien a Prado. «Mantengo relaciones estrechas con él. Uriarte le ordenó en San Sebastián y conoce bien Gipuzkoa».
Más sobre el nombramiento de Fernando Prado
Pagola cree que el nuevo prelado llegará a una diócesis «muy necesitada de un obispo después de ocho meses de espera». Le espera una labor delicada en la que deberá «poner paz» y tratar de unificar una comunidad «que a veces parece dividida en dos bandos». «Habrá que ver qué actitud adoptan distintos sectores, dice el teólogo, que recuerda que «Munilla trajo aquí a personas que no estaban incardinadas y que en cualquier momento podían dejar la diócesis».
José Antonio Pagola
Sacerdote y teólogo
«Fernando Prado es un hombre de paz, que es lo que necesitamos en Gipuzkoa», dice Pagola. «Es un hombre trabajador e inteligente con mucha capacidad de actuar, que conoce muy bien al Papa y tiene contactos con él», añade el teólogo, que no olvida que el obispo «me defendió mucho cuando querían condenarme por hereje», a raíz de la publicación de su libro 'Jesús: una aproximación histórica'.
«Es una buena noticia, estamos muy contentos», afirma Félix Azurmendi, que dimitió como vicario general tras el nombramiento de Munilla. Conoció a Prado en San Sebastián y de aquella relación le queda la imagen de «una persona cercana, bien formada y con un talante abierto que puede sintonizar con el conjunto de la diócesis».
Félix Azurmendi
Exvicario general
Falta le van a hacer estas cualidades porque, según Azurmendi, su tarea «no va a ser fácil». El obispo llega a una diócesis que el exvicario se niega a calificar de dividida, aunque no esté todo lo unida que sería de desear. «Hemos tenido unos años muy conflictivos con una falta de sintonía. Hay sectores que mutuamente sintonizan muy poco y se han dado la espalda. No han vivido en una comunión muy estrecha». Este es el panorama que se va a encontrar Prado. «No va a ser sencillo, pero tenemos la voluntad de superar una etapa que no ha sido positivas», asegura Azurmendi.
José Ignacio Usabiaga
Sacerdote
Pocos minutos antes de dar misa, José Ignacio Usabiaga, párroco de la iglesia donostiarra Dios Nuestro Padre, describe al nuevo obispo. «Le conocí en Gros cuando comenzamos. Es un hombre bueno y responsable. Va a tener una buena acogida».
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